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16 Oct 2026
Formación
16 Oct 2026

Solo el 38% de las empresas ha formado en IA a más de la mitad de su plantilla, según BTS

“Las organizaciones están dando acceso a la IA antes de dar a las personas la capacidad de usarla bien. Ese desfase es hoy el principal freno a la adopción"

La implantación de la inteligencia artificial (IA) en las empresas avanza más rápido que la formación de las personas encargadas de utilizarla. Así lo revela el BTS AI Pulse Survey 2026, un estudio elaborado por la consultora BTS a partir de las respuestas de 388 profesionales, entre líderes, mandos intermedios y empleados de distintos sectores y geografías.

Según el informe, el 65% de los encuestados afirma que más de una cuarta parte de la plantilla de su organización utiliza herramientas de IA de forma habitual. Sin embargo, solo el 38% señala que más de la mitad de sus empleados ha recibido formación específica en esta tecnología. En el extremo opuesto, un 22% reconoce que menos del 10% de su plantilla ha sido formado.

Los datos reflejan una brecha entre el acceso a estas herramientas y las capacidades necesarias para aprovecharlas en el trabajo. Esta situación cobra especial relevancia con la aplicación del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act), cuyo artículo 4 establece la obligación de que los proveedores y responsables del despliegue de sistemas de IA adopten medidas para garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA entre su personal, teniendo en cuenta sus conocimientos, experiencia, formación y contexto de uso.

“Lo que múltiples estudios y análisis muestran es que la mayoría de las organizaciones está en IA ‘a través de suscripciones’, pero muy pocas la han convertido en una capacidad real. Nuestro estudio sugiere el por qué: el acceso se ha democratizado; la capacitación, no”, indica Isaac Cantalejo, Managing Director de Netmind. 

La falta de habilidades o de confianza de los empleados es el principal obstáculo para la adopción de la IA, señalado por el 47% de los encuestados. Le siguen la formación insuficiente (32%), la falta de claridad en la gobernanza (31%), el temor a la pérdida de empleo (31%) y la ausencia de procesos de trabajo rediseñados para integrar esta tecnología (21%).

Las limitaciones tecnológicas o de las propias herramientas ocupan el sexto lugar, con un 19% de las respuestas. El estudio apunta así a que las principales dificultades para extender el uso de la IA no son exclusivamente técnicas, sino que también están relacionadas con las competencias, la confianza y la adaptación de las organizaciones.

“Las organizaciones están dando acceso a la IA antes de dar a las personas la capacidad de usarla bien. Ese desfase es hoy el principal freno a la adopción, no la tecnología, sino la confianza de quienes tienen que trabajar con ella. El patrón que emana de nuestro estudio confirma lo que vemos en nuestro trabajo con clientes: la IA es, ante todo, una oportunidad de personas, y los frenos principales son humanos, culturales y organizativos, no técnicos”, explica André Ribeiro, Senior Vice President & Partner, Head of Iberia en BTS.

En este contexto, Netmind, la práctica de IA del grupo BTS, trabaja con organizaciones para desarrollar las capacidades necesarias para transformar el acceso a estas herramientas en resultados sostenibles.

Formación y experimentación, entre las prioridades para el próximo año

Las empresas parecen haber identificado la necesidad de reforzar las competencias de sus plantillas. Entre las principales prioridades para los próximos doce meses, el 47% de los encuestados señala el desarrollo de habilidades y confianza de los empleados, y otro 47% destaca la necesidad de crear tiempo y espacio para aprender y experimentar con la IA. Ampliar el acceso a las herramientas ocupa el tercer lugar, con un 46%.

Otras iniciativas, como la adopción de IA agéntica (26%) o el desarrollo de marcos de gobernanza y políticas de uso (23%), quedan por detrás de estas prioridades relacionadas con las personas.

“Las tres prioridades que marcan la agenda: construir habilidades y confianza, crear tiempo para experimentar y ampliar el acceso; tienen algo en común: son decisiones sobre las personas, no sobre la tecnología. Y ese es el giro real que tienen que dar ahora las organizaciones en cómo contratan y desarrollan talento: de la experiencia a la curiosidad, del cumplimiento a la capacidad de adaptarse”, afirma Ribeiro.

Para Cantalejo, el reto consiste en ir más allá de las acciones formativas puntuales y desarrollar capacidades que permitan integrar la IA en los procesos de trabajo.

“El riesgo ahora es confundir formar con dar un curso. Esa brecha no se cierra con un catálogo de formación ni con más licencias, sino construyendo capacidades propias que potencien el valor de las inversiones en IA rediseñando procesos, fijando criterios y levantando modelos de gobierno que aguanten, aunque cambien las herramientas o los proveedores. El retorno de la IA no llega cuando se compra la licencia, sino cuando las personas saben usarla. Y eso es, además, lo único que una organización podrá acreditar después ante un regulador”, concluye Cantalejo.