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13 Feb 2026
Bienestar
12 Feb 2026

La cultura de la urgencia y los mensajes fuera de horario, principales barreras para la desconexión digital en España

La expansión del teletrabajo tras la pandemia ha diluido las fronteras tradicionales entre lo profesional y lo personal

La hiperconectividad sigue tensionando el equilibrio entre vida profesional y personal. Un 41% de los profesionales reconoce que la cultura de la urgencia dificulta su capacidad para desconectar en su tiempo libre, mientras que un 23% señala los mensajes fuera del horario laboral como uno de los principales factores que afectan a su bienestar, según una encuesta elaborada por Hays.

En un contexto marcado por el trabajo híbrido y el uso intensivo de herramientas digitales, cada vez es más frecuente que las comunicaciones fuera de jornada se acompañen de disculpas o que los asuntos no urgentes se pospongan. Esta práctica refleja una mayor conciencia sobre la importancia de la desconexión digital, aunque el desafío sigue siendo cultural más que normativo.

A pesar del refuerzo del marco legal y de la implantación de medidas tecnológicas —como el bloqueo de notificaciones fuera de horario, la programación de correos electrónicos o el acceso voluntario a plataformas colaborativas—, su eficacia depende en gran medida de la cultura interna, el estilo de liderazgo y las expectativas que se generan en el día a día.

“Durante años se ha asociado el compromiso con estar siempre disponible. Cambiar esa mentalidad implica reaprender a trabajar y gestionar expectativas, tanto por parte de las empresas como de los propios profesionales y actualmente nos encontramos inmersos en ese proceso”, señala Fernando Calvo, director de People & Culture de Hays para el sur de Europa.

La no-desconexión no impacta por igual a todos los perfiles. Los puestos directivos y de alta responsabilidad son los más expuestos, debido a la presión asociada a la toma de decisiones y al nivel de compromiso requerido. Asimismo, el fenómeno no se limita a las grandes corporaciones: autónomos, pymes y sectores con alta orientación al cliente también experimentan una fuerte presión por responder de forma inmediata, independientemente del horario.

Teletrabajo, flexibilidad y expectativas de respuesta

La expansión del teletrabajo tras la pandemia ha diluido las fronteras tradicionales entre lo profesional y lo personal, intensificando la necesidad de establecer límites claros para prevenir el desgaste emocional y el burnout. Desde Hays advierten de que incluso cuando existe alta motivación, la ausencia prolongada de barreras puede derivar en desconexión emocional y agotamiento.

Al mismo tiempo, muchos profesionales valoran la flexibilidad horaria como un elemento clave para la conciliación. Este modelo, sin embargo, desplaza el foco desde la franja horaria hacia la expectativa de inmediatez en la respuesta, generando nuevas tensiones organizativas. “Programar los correos electrónicos en horarios convencionales puede ayudar a que estos diferentes modelos de trabajo puedan convivir en armonía”, apunta Calvo.

La gestión de la desconexión digital se ha convertido en un factor estratégico para la marca empleadora. Bienestar, salud mental y equilibrio personal ganan peso en la toma de decisiones profesionales, tanto en la atracción como en la fidelización del talento.

“La sociedad ha evolucionado y el profesional de hoy no es el de hace décadas. Se espera que el trabajo conviva con una vida personal plena y que la conciliación sea una realidad tangible. El debate no debería centrarse únicamente en cuándo se envía un mensaje, sino en qué se espera del receptor y en la cultura que se construye alrededor de esa comunicación”, afirma Calvo.

Más allá de las políticas formales, los gestos cotidianos —como líderes que respetan los tiempos personales o culturas organizativas que normalizan la desconexión— adquieren un peso creciente en la percepción interna y externa de las compañías.

El reto para las organizaciones será convertir el tiempo ganado gracias a la flexibilidad en una mejora real de la calidad de vida, y no en una nueva forma de hiperconexión. La desconexión digital se consolida así como un elemento clave para la sostenibilidad del talento a largo plazo y para la evolución de los modelos de compromiso en las empresas.