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29 Jul 2026
Bienestar
29 Jul 2026

KPMG alerta de que el absentismo ya es uno de los principales riesgos para la competitividad empresarial

"El absentismo ha dejado de ser un problema de recursos humanos para convertirse en un reto de competitividad. Su impacto trasciende el ámbito de la empresa y afecta a la capacidad de crecimiento de sectores enteros"

El absentismo laboral se ha consolidado como uno de los principales desafíos para la competitividad de la economía española. Cada día, más de 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo y el impacto económico asociado supera los 59.000 millones de euros anuales, el equivalente a cerca del 3,7 % del PIB nacional, según datos de Adecco. Más allá de su repercusión en las empresas, el fenómeno se ha convertido en un reto económico, social y sanitario que afecta a la productividad, la organización del trabajo, la calidad de los servicios y la capacidad de crecimiento de las organizaciones.

Estas fueron algunas de las conclusiones de la jornada organizada por KPMG y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la que participaron María Lacarra, Chief Operating Officer (COO) de KPMG en España y socia responsable de País Vasco, y Francisco Fernández Díez, socio responsable del área Laboral de KPMG Abogados.

Durante el encuentro, ambos coincidieron en que el incremento del absentismo responde a una combinación de factores demográficos, sanitarios, organizativos y regulatorios, lo que exige una respuesta coordinada entre empresas, administraciones públicas, sistema sanitario y agentes sociales.

Actualmente, España registra una tasa de absentismo equivalente al 7,2% de las horas pactadas, mientras que el absentismo derivado de incapacidad temporal representa el 5,6%. Además, cerca del 78% de las horas perdidas por absentismo están relacionadas con procesos de incapacidad temporal, un dato que refleja el peso creciente del envejecimiento de la población activa, el aumento de los problemas de salud mental y la prolongación de determinados procesos médicos.

"El absentismo ha dejado de ser un problema de recursos humanos para convertirse en un reto de competitividad. Su impacto trasciende el ámbito de la empresa y afecta a la capacidad de crecimiento de sectores enteros y de la economía en su conjunto", señaló María Lacarra.

Un fenómeno con múltiples causas que exige un enfoque preventivo

Los expertos de KPMG subrayaron que el absentismo no afecta por igual a todos los sectores ni a todos los territorios. La industria manufacturera, la logística y el transporte, la sanidad, los servicios sociales y otras actividades intensivas en mano de obra concentran actualmente los niveles más elevados, con un impacto directo sobre la productividad y la continuidad de la actividad.

También existen importantes diferencias entre comunidades autónomas. País Vasco, Asturias y Canarias presentan algunos de los mayores niveles de absentismo, una situación vinculada a factores como el envejecimiento de la población trabajadora, el peso de determinados sectores productivos o una mayor incidencia de procesos de incapacidad temporal.

En el caso del País Vasco, KPMG destacó la combinación de un tejido empresarial con fuerte presencia industrial, una población activa más envejecida y una elevada incidencia de bajas médicas, circunstancias que evidencian que no existen soluciones universales y que cada territorio requiere medidas adaptadas a su realidad.

"El absentismo es un fenómeno complejo y multicausal para el que no existe una única causa ni una única solución. Resulta imprescindible actuar simultáneamente sobre la prevención, la gestión de la incapacidad temporal, la coordinación institucional y la promoción de entornos de trabajo más saludables", explicó Francisco Fernández. Entre los factores que explican el incremento del absentismo, los expertos señalaron el envejecimiento de la población activa, el aumento de las patologías relacionadas con la salud mental, las listas de espera sanitarias, la duración de algunos procesos de baja médica y la necesidad de mejorar la coordinación entre empresas, mutuas, servicios públicos de salud y Seguridad Social.

Asimismo, durante la jornada se analizaron distintas iniciativas implantadas por organizaciones para reducir el absentismo evitable, como el uso de herramientas de analítica de datos, el impulso de programas de salud física y emocional, el fortalecimiento del liderazgo de equipos y la adopción de modelos de trabajo más flexibles. Desde KPMG defendieron que la gestión del absentismo debe evolucionar hacia un enfoque preventivo, centrado en identificar los factores que preceden a las ausencias y en diseñar estrategias basadas en el bienestar de las personas y el análisis de datos para mejorar la sostenibilidad de las organizaciones.