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15 Sep 2026
Formación
15 Sep 2026

El 66,7% de los responsables de RR.HH. ya utiliza IA y reclama más formación para extender su uso

"La alfabetización en inteligencia artificial, una directriz que ya recoge el AI Act, debe ir más allá del aprendizaje técnico"

La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para incorporarse al trabajo diario de numerosos departamentos. Marketing, finanzas, operaciones, equipos legales o comerciales ya utilizan asistentes inteligentes en parte de sus tareas. También Recursos Humanos avanza en esta adopción: el 66,7% de los responsables de RR.HH. ya utiliza IA en su compañía, según el informe Inteligencia Artificial y gestión del talento digital: Del hype a la práctica, elaborado por MIOTI Tech & Business School.

Esta evolución está cambiando el principal reto al que se enfrentan las organizaciones. Ya no se trata únicamente de facilitar el acceso a herramientas de IA, sino de conseguir que su utilización deje de depender de iniciativas individuales y se convierta en una capacidad compartida por toda la organización, capaz de generar mejoras reales de productividad.

Desde MIOTI Tech & Business School señalan que este nuevo escenario está desplazando parte del protagonismo desde los departamentos tecnológicos hacia Recursos Humanos. Si durante los últimos años el foco se ha situado en incorporar nuevas soluciones, la siguiente fase pasa por identificar las competencias que necesita cada área, rediseñar los procesos de aprendizaje y preparar a las personas para integrar la IA de forma transversal.

En este proceso, también será necesario identificar dentro de las organizaciones a aquellos profesionales con mayor capacidad para experimentar, aprender y compartir conocimiento, ya que pueden actuar como impulsores de la adopción entre el resto de los equipos.

Los datos del informe apuntan en esta dirección. El 91,7% de los responsables de RRHH considera necesario fomentar el uso de la IA entre los empleados, mientras que el 83,3% sitúa la formación y el desarrollo profesional como el área donde esta tecnología tiene mayor impacto. Le siguen la selección de personal, con un 58,3%, y la retención de talento, con un 50%.

Sin embargo, existe una importante brecha entre la necesidad de avanzar y el nivel de preparación actual. Ninguno de los expertos consultados considera que el nivel de conocimiento sobre IA en su empresa sea alto.

La transformación también empieza a reflejarse en el mercado laboral. Según el informe AI Jobs Barometer 2026, de PwC, las competencias requeridas en los puestos más expuestos a la inteligencia artificial evolucionan más del doble de rápido que en el resto del mercado laboral. Además, las ofertas de empleo que demandan conocimientos en IA crecen siete veces más rápido que el conjunto del empleo.

La evolución de la IA, por tanto, no depende únicamente de incorporar nuevas soluciones tecnológicas, sino también de preparar a las personas para trabajar con ellas y desarrollar las competencias necesarias para obtener valor de su utilización.

“A lo largo de estos dos últimos años muchas organizaciones ya han superado la fase de experimentar con la IA. El verdadero reto ahora es conseguir que esa capacidad permee a toda la empresa, genere un impacto real en el negocio y, sobre todo, que las personas estén preparadas para aprovecharla”, explica Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI Tech & Business School. “Y eso exige mucho más que implantar herramientas. Requiere formar a las personas, redefinir competencias y acompañar un cambio cultural que, en gran medida, deberá liderarse desde Recursos Humanos. Formar no es impartir un curso de herramientas genérico: es personalizar esas capacitaciones según las necesidades de los empleados y quién mejor que el departamento de personas para liderarlo”.

De proporcionar herramientas a desarrollar capacidades en IA

En los primeros años de adopción, buena parte de las iniciativas de formación en inteligencia artificial se centraron en explicar el funcionamiento de esta tecnología o mostrar las posibilidades de herramientas de uso general. Sin embargo, la rápida incorporación de la IA al trabajo diario está poniendo de manifiesto las limitaciones de este enfoque.

Las empresas demandan ahora programas especializados y adaptados a cada función, ya que las necesidades de un abogado no son las mismas que las de un profesional de marketing, un auditor, un ingeniero o un responsable de compras. Tampoco coinciden los riesgos relacionados con el tratamiento de la información, la privacidad o el cumplimiento normativo.

Desde MIOTI consideran que la siguiente fase de adopción pasa por desarrollar itinerarios formativos adaptados a cada función, centrados en casos de uso reales y alineados con las necesidades específicas de cada departamento. El objetivo es que la formación contribuya a generar mejoras medibles tanto en productividad como en la toma de decisiones.

Del mismo modo, la escuela de negocios advierte de que tampoco existe una única solución de inteligencia artificial válida para toda la organización. Aunque los asistentes generalistas pueden convertirse en herramientas transversales, cada departamento necesita casos de uso y aplicaciones adaptadas a su realidad. Trasladar un mismo modelo a toda la empresa, por tanto, no garantiza los mismos resultados.

Del acceso a la IA al uso responsable

A esta evolución se suma otro fenómeno cada vez más presente en las organizaciones: el “Shadow AI”, es decir, el uso de herramientas de inteligencia artificial al margen de los entornos corporativos autorizados.

Los profesionales recurren en ocasiones a plataformas públicas para agilizar tareas sin conocer plenamente las implicaciones que puede tener compartir determinada información fuera de los canales establecidos por la empresa. La expansión de estos asistentes digitales está llevando a las organizaciones a reforzar sus políticas de gobernanza y a definir criterios claros sobre el uso responsable de la IA.

La formación adquiere también un papel relevante en ámbitos como la protección de datos, la ciberseguridad y la gestión de la información. Según el informe Global Human Capital Trends 2026, de Deloitte, el 85% de las empresas prevé personalizar los agentes de IA para adaptarlos a las necesidades específicas de su negocio. Sin embargo, solo una pequeña parte reconoce estar rediseñando realmente la forma en la que las personas trabajan junto a esta tecnología.

En este contexto, desde MIOTI consideran que la alfabetización en inteligencia artificial, una directriz que ya recoge el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), debe ir más allá del aprendizaje técnico. Los profesionales necesitan comprender qué tareas pueden delegar en estas herramientas, cuáles requieren supervisión humana, cómo evaluar la fiabilidad de las respuestas obtenidas y qué información puede o no compartirse con estos sistemas.

“Tener acceso a la IA ya no distingue a nadie, porque lo tienen todas las empresas”, concluye Pérez. “La diferencia está en aquellas organizaciones que han convertido ese acceso en criterio: saber qué tareas son automatizables, cuáles necesitan supervisión y qué información no compartir. Esa brecha está abierta y se cierra formando y capacitando”.