La IA tensiona la entrada al mercado laboral y acelera el ‘junior squeeze’
La inteligencia artificial está empezando a transformar el mercado laboral no tanto a través de grandes recortes de plantilla como mediante cambios en la contratación, la automatización de tareas y la reducción de oportunidades para los profesionales que se incorporan al mercado. El 51,7% de las empresas prevé menos oportunidades para los perfiles junior, mientras que otro 31,4% anticipa cambios relevantes en sus tareas, según el Barómetro de Talento Digital 2026, elaborado por el Observatorio del Talento Digital de Digitalent Group.
El informe, presentado por Nacho de Pinedo, cofundador de ISDI y director del Observatorio del Talento Digital, analiza el impacto de la IA sobre el empleo, las organizaciones y las capacidades profesionales. Los datos reflejan una adopción de la tecnología que avanza a mayor velocidad que la preparación de las organizaciones. El 77,8% de las empresas declara tener un nivel medio, alto o muy alto de adopción de IA, pero el 79,2% reconoce que la preparación de sus profesionales es desigual o insuficiente.
Esta diferencia también se observa en las expectativas sobre el empleo. El 39,6% de las empresas anticipa una reducción neta del empleo en su sector durante el próximo año. Entre las organizaciones que prevén una disminución, el 35,4% señala que se producirá mediante una menor contratación, frente al 17,1% que apunta directamente a recortes de plantilla.
Los puestos administrativos son los que presentan una mayor exposición a la IA, señalados por el 50,7% de las organizaciones, muy por delante de los técnicos y los mandos intermedios. El impacto sobre los perfiles junior plantea además un reto para la construcción del talento a medio y largo plazo, ya que parte de las tareas que tradicionalmente han permitido a los profesionales adquirir experiencia durante sus primeros años de carrera pueden ser automatizadas.
La gobernanza y la formación avanzan por detrás de la adopción
La brecha entre el uso de la IA y la capacidad de las empresas para establecer criterios sobre su utilización también se refleja en el denominado shadow AI. El 87% de los encuestados considera que los profesionales recurrirían a herramientas personales de inteligencia artificial si sus empresas no les ofrecen alternativas corporativas, mientras que solo el 29,5% dispone de un marco formalizado y comunicado para regular su utilización.
Este escenario plantea a las organizaciones la necesidad de establecer políticas de uso, proporcionar herramientas seguras y formar a los empleados para trabajar con IA, más allá de limitarse a autorizar o prohibir su utilización.
“El reto para las empresas ya no es decidir si adoptan la IA, porque en muchos casos ya se está utilizando. La cuestión es cómo gobernarla, cómo cambia la contratación y el aprendizaje de los profesionales y qué capacidades necesitamos desarrollar para que personas y tecnología trabajen juntas”, señala Nacho de Pinedo.
La formación aparece como otro de los principales retos. Solo el 20,8% considera que sus profesionales están bastante o muy preparados para trabajar con IA, lo que apunta a la necesidad de evolucionar desde acciones formativas puntuales hacia modelos de aprendizaje continuo y adaptados a las características de cada puesto.
También están cambiando las capacidades que las empresas consideran prioritarias. El pensamiento crítico y el criterio profesional encabezan las competencias señaladas, con un 39,6%, mientras que la programación aparece únicamente en el 2,4% de las respuestas. A medida que la IA asume tareas de ejecución, la capacidad para cuestionar, supervisar y validar sus resultados adquiere mayor relevancia.
El impacto de la IA se extiende además al diseño de las propias organizaciones. El 60,4% de las empresas espera que la tecnología obligue a rediseñar bastante o mucho sus estructuras, mientras que el 61,4% anticipa la integración de agentes de IA en los flujos de trabajo. Los datos apuntan así a una evolución desde la automatización de tareas concretas hacia la transformación de procesos completos, en los que personas y sistemas de inteligencia artificial trabajen de forma coordinada.
A pesar de los cambios previstos, el 69,1% de los encuestados continúa percibiendo la IA como una oportunidad. El informe sitúa como elementos centrales para afrontar esta transformación la preparación de los profesionales, la gobernanza de la tecnología y la adaptación de los modelos de trabajo, al tiempo que la reducción de determinadas tareas de entrada plantea nuevas necesidades para desarrollar el talento junior dentro de las organizaciones.

