Con el inicio del curso escolar, regresa también uno de los grandes retos para organizaciones y profesionales: conciliar horarios y responsabilidades profesionales con las exigencias de la vida personal. Según el Informe de Retos y Tendencias en Recursos Humanos 2025 elaborado por Pluxee, el 55% de los empleados afirma no estar satisfecho con las medidas de conciliación que ofrece su empresa, pese a que el 76% de las organizaciones asegura contar con horarios flexibles y el 62% ha implantado modelos híbridos o remotos.
El estudio revela que los trabajadores consideran que estos avances son insuficientes. De hecho, el 44% confiesa no lograr un equilibrio real entre trabajo y vida personal. Entre las principales carencias destacan la falta de flexibilidad horaria real, la ausencia de políticas específicas de conciliación, la imposibilidad de teletrabajar y la falta de ayudas como el cheque guardería.
Este último beneficio, recuerdan desde Pluxee, no solo alivia la carga económica de las familias —con un ahorro de hasta 1.000€ anuales por hijo hasta los 3 años gracias a sus ventajas fiscales—, sino que también refuerza la fidelización del talento. Además de su impacto económico, son percibidos por los empleados como un compromiso tangible de la empresa con su bienestar. De hecho, el informe advierte de que el 85% de los empleados se plantearía cambiar de empresa si no encuentra opciones de conciliación adecuadas.
La tendencia es especialmente marcada entre los profesionales más jóvenes. Millennials y Gen Z muestran una menor tolerancia a la falta de medidas en este ámbito: la mitad asegura que cambiaría directamente de trabajo en busca de una organización que les permita conciliar mejor.
La vuelta al cole, en definitiva, no solo pone a prueba la logística de las familias, sino también el compromiso real de las empresas con la conciliación. Un terreno donde los datos apuntan a una brecha evidente entre lo que las compañías ofrecen y lo que los trabajadores realmente necesitan.
La conclusión es clara: las políticas de conciliación se han convertido en un factor estratégico de retención. No contar con ellas no solo afecta al bienestar de los empleados, sino que puede suponer una pérdida crítica de talento en un mercado laboral cada vez más competitivo.