El 70% del compromiso de los empleados depende de su mánager, según Gallup
El compromiso de los empleados continúa estando estrechamente vinculado a la figura del mánager directo. Así lo revela un análisis de Gallup, que sitúa en el 70% la variabilidad del engagement atribuible a los responsables de equipo.
Se trata de un dato que, lejos de ser coyuntural, se ha mantenido prácticamente inalterable durante más de una década. Para la consultora TalentÁrea, esta estabilidad refleja la persistencia de un problema estructural en la manera en que las organizaciones abordan el liderazgo. La ausencia de avances en este ámbito pone en duda la efectividad de muchas de las iniciativas impulsadas en los últimos años en materia de experiencia del empleado. A pesar del auge de estrategias vinculadas al bienestar, la cultura corporativa o el employer branding, el impacto real en el día a día de los equipos sigue dependiendo, en gran medida, del mánager.
Desde TalentÁrea señalan que existe una desconexión entre la inversión en políticas de personas y su aplicación práctica, donde el rol del responsable directo continúa siendo determinante y, en muchos casos, insuficientemente desarrollado. El análisis refuerza la idea de que la experiencia del empleado no se construye únicamente desde estrategias globales, sino desde su implementación efectiva en la gestión diaria. En este contexto, la figura del mánager adquiere un papel central como principal traductor de la cultura y las políticas corporativas.
Sin embargo, según la consultora, muchas organizaciones siguen promoviendo a sus mánagers por criterios técnicos, sin evaluar adecuadamente sus competencias en liderazgo. Esta práctica genera una brecha directa en el nivel de compromiso de los equipos, que el tiempo no ha logrado corregir.
Recursos Humanos, ante un reto estratégico
Ante este escenario, el área de Recursos Humanos se posiciona como un actor clave para impulsar el cambio. TalentÁrea apunta a tres líneas de actuación prioritarias:
- Integrar el liderazgo como eje central de la estrategia de talento.
- Medir de forma continua el impacto de los mánagers en sus equipos.
- Desarrollar programas de formación enfocados en el liderazgo práctico.
No obstante, la consultora advierte de que el desafío va más allá de la formación. El verdadero reto pasa por redefinir el rol del mánager dentro de la organización y alinearlo de forma efectiva con los objetivos de negocio, consolidándolo como una pieza estratégica en la experiencia del empleado.

