María Asenjo (Auren Personas): “Cuanto más automatizamos determinadas tareas, más relevancia adquieren las capacidades humanas”
La inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las organizaciones trabajan, toman decisiones y se relacionan internamente. Para María Asenjo, Socia de Auren Personas, el reto ya no es únicamente tecnológico, sino cultural y organizativo, y obliga a las empresas a repensar sus modelos, su liderazgo y el papel de las personas en un entorno cada vez más híbrido entre tecnología y talento humano.
▶️ El impacto de la IA va más allá de su capacidad para automatizar tareas. ¿Por qué debe entenderse como un cambio cultural, y no únicamente tecnológico?
Durante mucho tiempo hemos hablado de la inteligencia artificial principalmente des-de una perspectiva tecnológica, centrando la conversación en las herramientas disponibles, en las tareas que pueden automatizar y en los niveles de eficiencia que generan. Sin embargo, su impacto es mucho más profundo.
La IA está transformando la organización del trabajo, la forma en que se toman decisiones e incluso cómo interactúan las personas dentro de las compañías. Esto tiene un efecto directo sobre la estructura, el liderazgo y la cultura empresarial, por lo que no puede abordarse como un proyecto tecnológico aislado.
Cuando una empresa incorpora inteligencia artificial no está simplemente añadiendo una herramienta, sino impulsando nuevas formas de trabajar y obligando a la organización a replantearse sus modelos. Ahí aparece la dimensión cultural, la capacidad de adaptación, la generación de confianza en la tecnología, la gestión del cambio y el aprendizaje continuo.
Las organizaciones que avanzan con mayor éxito son aquellas que entienden la IA como una oportunidad para repensar cómo trabajan, y no solo como un mecanismo de automatización.
▶️ ¿Qué distingue hoy a las organizaciones que están logrando adaptarse con éxito a la irrupción de la inteligencia artificial?
La diferencia no está tanto en quién tiene un mayor acceso a la tecnología, sino en la capacidad de adaptación organizativa. Desde mi punto de vista, las compañías que avanzan mejor comparten tres características: La primera es que la dirección impulsa el cambio desde el negocio, la estrategia y la cultura, sin delegarlo exclusivamente en el departamento de IT.
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