Solo el 23% de los equipos de RR.HH. y Formación ha integrado realmente la IA en sus procesos
La inteligencia artificial se ha incorporado al día a día de los departamentos de Recursos Humanos y Formación, pero su adopción estructural aún es limitada. Solo el 23% de los equipos del área ha logrado una integración efectiva de la IA en sus procesos, según el estudio “Uso de la IA en RR. HH. y Formación”, elaborado por Microsoft e isEazy a partir de más de 300 respuestas de profesionales de 32 países.
El informe dibuja un escenario de transición: mientras el uso de herramientas basadas en IA se generaliza, su integración en la arquitectura organizativa todavía es minoritaria. Los datos apuntan además a que 2026 será un año decisivo para que las empresas pasen de la experimentación a la incorporación estructural de esta tecnología en la gestión del talento.
Las conclusiones del estudio se presentaron durante el evento “AI & Learning Forum: Lo que nadie te ha contado sobre la IA”, organizado por ambas compañías y que reunió a expertos de Microsoft, isEazy, Telefónica, Mahou San Miguel y Repsol para analizar el impacto de la IA en las organizaciones y el papel estratégico de RR. HH. en este proceso.
Uso generalizado, pero con baja integración en formación
Uno de los principales hallazgos del estudio es la brecha existente entre el uso cotidiano de la IA y su integración en herramientas diseñadas específicamente para el aprendizaje corporativo. Solo el 18% de los profesionales de RR.HH. y formación utiliza IA integrada en soluciones especializadas para formación.
En cambio, una amplia mayoría —el 85%— recurre a herramientas genéricas como ChatGPT, Claude o Gemini. Aunque resultan útiles para tareas concretas, estas soluciones no están diseñadas específicamente para el aprendizaje, lo que puede dificultar su integración en los flujos de trabajo y generar ineficiencias.
El informe también revela una paradoja relevante: pese a que nueve de cada diez profesionales reconocen no dominar la IA, su uso se ha extendido en el área de talento. De hecho, el principal uso que hacen de estas herramientas es la creación de contenidos formativos, una actividad señalada por el 54% de los encuestados.
Este dato refleja que la motivación principal de los equipos es mejorar la eficiencia operativa inmediata, manteniendo al mismo tiempo el control final sobre los resultados y garantizando calidad y fiabilidad en los materiales generados.
Durante el evento de presentación, Miguel Valverde, CEO de isEazy, subrayó que el desafío ya no es experimentar con la tecnología, sino integrarla plenamente en la gestión empresarial. “Los números reflejan que la IA ya es una herramienta operativa. El salto ahora es convertirla en parte del modelo de gestión. Integrarla en datos, procesos y decisiones exige tecnología, pero sobre todo personas formadas y capaces de gestionarla”, afirmó.
Diferentes velocidades de adopción amplían la brecha competitiva
El estudio también identifica tres perfiles claros de adopción entre las organizaciones. Un 41% se sitúa en el grupo de rezagados, es decir, empresas que no utilizan la IA o lo hacen únicamente de forma individual, sin una adopción colectiva dentro de la organización.
El 36% corresponde al grupo de experimentadores, organizaciones que utilizan la IA de forma puntual y sin una estrategia definida. Finalmente, solo el 23% se considera integrador: compañías que han logrado incorporar esta tecnología en sus procesos de forma estructural.
Según los autores del informe, esta diferencia en los niveles de adopción está ampliando la brecha competitiva entre organizaciones. A medida que la IA gana peso en términos de productividad y eficiencia, las empresas que ya han avanzado hacia su integración estructural están obteniendo ventajas claras frente a aquellas que permanecen en fases exploratorias.
Carlos Yañez, Sales Manager & AI Business Solutions en Microsoft, destacó que la adopción efectiva de la IA requiere combinar tecnología, gobernanza y criterios claros de uso. “A la hora de adoptar IA hay tres aspectos clave: utilizar soluciones desarrolladas por compañías con trayectoria sólida en el ámbito empresarial, establecer políticas de uso responsables y contar con un gobierno tecnológico claro que defina qué es aceptable desarrollar con IA y qué procesos deben aplicarse para garantizar su uso adecuado dentro de la organización”, explicó.
En este contexto, el informe sitúa 2026 como un año clave para el salto hacia una adopción más madura, en el que la IA dejará de concentrarse en tareas aisladas para integrarse en procesos completos y estructurados dentro de las organizaciones.
Nuevas competencias para un perfil profesional híbrido
Más allá del nivel actual de adopción, el estudio también identifica las competencias que marcarán la madurez de los equipos de RR. HH. y formación en los próximos años. La habilidad más demandada es el prompting, es decir, la capacidad de redactar instrucciones eficaces para interactuar con herramientas de IA, señalada por el 56% de los encuestados. A continuación, aparecen competencias relacionadas con la gestión del cambio y la gobernanza ética de la inteligencia artificial.
También destacan la automatización de procesos y el uso de asistentes inteligentes, junto con conocimientos en diseño instruccional apoyado por IA y edición audiovisual con herramientas generativas.
En las organizaciones más avanzadas está emergiendo así un nuevo perfil profesional híbrido. Se trata de profesionales que combinan capacidades técnicas, criterio pedagógico y visión estratégica para gestionar la inteligencia artificial dentro de los procesos de aprendizaje corporativo.
En este escenario, la transformación no se limita a incorporar nuevas herramientas tecnológicas. Implica también rediseñar procesos, establecer mecanismos de control y asumir nuevas responsabilidades en ámbitos como la ética, la gobernanza y la medición del impacto de la IA en la gestión del talento.

