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21 Oct 2026
Formación
21 Oct 2026

El mánager que solo supervisa tareas pierde peso en la era de la IA

“La inteligencia artificial nos obliga a revisar también cómo lideramos. Cuando una parte de las tareas puede acelerarse o apoyarse en tecnología, el papel del responsable de un equipo deja de estar tan ligado al control"

La automatización de tareas mediante inteligencia artificial está transformando el papel de los responsables de equipo. Las funciones tradicionales de supervisión y seguimiento de la ejecución pierden peso a medida que la tecnología agiliza procesos y facilita el acceso a la información, lo que abre la puerta a un liderazgo más centrado en desarrollar las capacidades de los profesionales.

Así lo plantea TIMIA, compañía especializada en inteligencia artificial, datos y analítica avanzada, que defiende una evolución desde la gestión de tareas hacia el desarrollo del talento y la capacidad de los equipos para tomar decisiones con criterio y asumir nuevas responsabilidades.

“La inteligencia artificial nos obliga a revisar también cómo lideramos. Cuando una parte de las tareas puede acelerarse o apoyarse en tecnología, el papel del responsable de un equipo deja de estar tan ligado al control y pasa por conseguir que las personas crezcan, aprendan y sean capaces de tomar mejores decisiones por sí mismas. Vamos a evolucionar de gestionar tareas a orquestar agentes y gobernar el conocimiento que los sustenta”, explica Alesander Gómez, Country Manager de TIMIA en España.

La formación continua como palanca de desarrollo

En este contexto, la formación continua adquiere un papel central en la estrategia de las organizaciones. La rápida evolución de las herramientas de IA exige integrar el aprendizaje en el trabajo diario, no solo para mejorar las competencias técnicas, sino también para preparar a los profesionales para liderar proyectos, compartir conocimientos y acompañar a otros miembros de sus equipos.

“No queremos que el conocimiento se concentre únicamente en unas pocas personas. Cuanto más capaces somos de formar a alguien que pueda enseñar, tomar decisiones y acompañar a otros compañeros, más fuerte se vuelve la organización. El crecimiento de una empresa no debería depender de tener unos pocos líderes, sino de su capacidad para desarrollar nuevos referentes dentro de toda la organización”, señala Gómez.

La IA también puede facilitar el acceso a la documentación y al conocimiento interno, reduciendo barreras para que profesionales con distintos niveles de experiencia participen en proyectos y aporten valor desde etapas más tempranas. Esta evolución favorece estructuras más horizontales, en las que las decisiones pueden tomarse más cerca de donde se genera el conocimiento.

Este modelo no elimina la necesidad de liderazgo, sino que modifica sus prioridades. Los responsables de equipo siguen siendo fundamentales para establecer objetivos, definir prioridades y garantizar la calidad, pero asumen progresivamente un papel de facilitadores del crecimiento profesional. En paralelo, competencias como el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración y la comprensión del negocio ganan relevancia junto a las habilidades tecnológicas.

La transformación también afecta a las carreras profesionales. Frente a una evolución basada exclusivamente en ascensos jerárquicos, TIMIA apuesta por ampliar las oportunidades de desarrollo mediante la participación en proyectos más complejos, la especialización, la formación de compañeros y la consolidación de nuevos referentes dentro de la organización.

“La IA no se mide solo en horas ahorradas. Si esa productividad no se convierte en personas más capaces, habremos automatizado tareas, pero no habremos mejorado la organización. Devolver a los equipos, en forma de formación y criterio, lo que la tecnología libera es una responsabilidad de las empresas, no un beneficio opcional”, concluye Gómez.