Las nuevas generaciones impulsan oficinas más colaborativas y centradas en la experiencia del empleado
El espacio de oficina está viviendo una profunda transformación impulsada por los cambios en el modelo de trabajo y por las expectativas de las nuevas generaciones. Lejos de limitarse a un lugar de actividad individual, las empresas están rediseñando sus sedes corporativas para convertirlas en entornos más sociales, colaborativos y alineados con la experiencia del empleado.
Así lo señalan desde Cushman & Wakefield, donde destacan que la evolución del entorno laboral desde la pandemia ha acelerado el cambio en el papel que desempeña la oficina dentro de la estrategia empresarial.
Según explica Fernando Arcos, socio, director de Tenant Representation Oficinas de Cushman & Wakefield España, “la oficina ha pasado de ser un lugar eminentemente individual para convertirse en un entorno social, colaborativo y generador de cultura corporativa”.
Este cambio responde, en gran medida, a la influencia de las nuevas generaciones que se incorporan al mercado laboral con demandas claras en términos de flexibilidad, sostenibilidad y bienestar.
En los últimos siete años, el número de puestos de trabajo fijo ha descendido un 10%, mientras aumentan las áreas destinadas a la interacción, la creatividad y el bienestar. Para Arcos, este cambio responde a una evolución estructural del modelo laboral: “No es una moda, sino un reflejo de un modelo donde la oficina no es solo un sitio para venir a trabajar, sino un espacio para intercambiar ideas, construir relaciones y reforzar la identidad de equipo”.
El área de RRHH gana peso en la gestión del espacio de trabajo
Otro de los cambios relevantes que detecta el sector es el creciente protagonismo de Recursos Humanos en la gestión del espacio de trabajo. Según el informe What Occupiers Want elaborado por Cushman & Wakefield, casi una de cada tres empresas que han modificado recientemente la forma de gestionar sus oficinas ha trasladado esta responsabilidad al área de RRHH. Este cambio refleja una mayor comprensión del impacto que el entorno físico tiene sobre la experiencia del empleado, la cultura corporativa y el compromiso de los equipos.
En paralelo, la sostenibilidad y la tecnología se han convertido en pilares clave en el diseño de los espacios de trabajo. Más del 50% de los ocupantes de oficinas se han comprometido a alcanzar objetivos de emisiones Net Zero para 2040, mientras que el resto fija horizontes posteriores o todavía no ha definido planes concretos.
En el día a día, estas estrategias se traducen en medidas como aparcamientos para bicicletas y patinetes, sistemas de climatización más eficientes o mejoras en la gestión de residuos. Asimismo, dos tercios de las compañías priorizan inversiones tecnológicas tanto en las zonas privadas como en las comunes, que se conciben cada vez más como una extensión del propio puesto de trabajo.
Para Arcos, el reto ahora pasa por medir el impacto real de estas transformaciones. “Para que esta evolución sea realmente transformadora, las organizaciones necesitan nuevas métricas de rendimiento que relacionen la inversión en el lugar de trabajo con la experiencia, el compromiso y la productividad, y no solo con resultados financieros”, señala.
En este contexto, el estudio también revela que el 85% de los inquilinos espera un mayor apoyo por parte de los propietarios de edificios en materia de servicios y comunidad, y que casi la mitad de las empresas estaría dispuesta a pagar más por oficinas que fomenten la colaboración, el bienestar y la cultura corporativa.
Con todo, lejos de perder relevancia en la era del trabajo híbrido, la oficina se consolida como un activo estratégico para la atracción de talento, el desarrollo de la cultura organizativa y la competitividad empresarial.

