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24 Mar 2026
Actualidad
23 Mar 2026

Reducir la jornada sin medir la productividad puede aumentar la presión sobre los empleados

“¿Cómo van a saber dónde están los picos de carga o qué tareas son duplicadas? Sin datos, la reducción de jornada se hace a ciegas, aumentando la presión sobre el empleado"

La negociación para implantar la jornada de 35 horas en la función pública ha vuelto a poner en el centro del debate cómo reorganizar el trabajo y mejorar la productividad, también en el sector privado. Desde Woffu, advierten que reducir la jornada por decreto sin un rediseño de procesos y digitalización previa supone un riesgo para la competitividad empresarial.

Elisabeth Marín, managing director de Woffu, advierte sobre lo que denomina “maquillaje normativo”: aplicar una reducción de jornada sin transformar los procesos ni medir la carga real de trabajo. “Intentar encajar las tareas de 40 horas en un envase de 35 sin rediseñar procesos no es progreso, es una fórmula directa hacia el burnout y la pérdida de competitividad”, afirma.

Según el Informe de digitalización de las pymes 2024, únicamente un 12% de las compañías españolas realiza analítica de datos. Esta falta de visibilidad dificulta la mejora continua de procesos y convierte medidas como la jornada de 35 horas en un riesgo para los equipos, en lugar de optimizar el trabajo.

“Es imposible optimizar lo que no se mide”, asegura Marín, quien añade: “¿cómo van a saber dónde están los picos de carga o qué tareas son duplicadas? Sin datos, la reducción de jornada se hace a ciegas, aumentando la presión sobre el empleado en lugar de mejorar su bienestar”.

Teletrabajo en retroceso y el desafío de la flexibilidad

Otro factor crítico es la gestión de la flexibilidad laboral. Mientras se plantea reducir la jornada, la presencialidad gana terreno nuevamente, complicando la conciliación. Datos oficiales muestran que el teletrabajo en pymes y grandes empresas cayó del 50,6% en 2021 al 34,2% en 2023.

Desde Woffu advierten que esta “vuelta a la oficina” sin sistemas de gestión eficientes choca con la demanda de mayor autonomía por parte de los trabajadores. La automatización y la digitalización de procesos son esenciales, pero la falta de presupuesto, conocimiento técnico y perfiles especializados sigue siendo una barrera en un tejido empresarial dominado por pymes.

Para que la jornada de 35 horas sea efectiva, Woffu propone tres pilares basados en la cultura del dato:

  1. Del presentismo a los resultados: medir cumplimiento de objetivos en lugar de horas trabajadas, con visibilidad real de la carga de trabajo.
  2. Democratizar el Business Intelligence: integrar datos de presencia y tareas para que incluso las microempresas puedan detectar ineficiencias (solo el 2,4% usa BI).
  3. Planificación basada en picos reales: usar analítica para cubrir momentos de mayor actividad sin recurrir a horas extra estructurales.

“La tecnología no debe ser un gasto, sino el motor que permita trabajar menos horas produciendo lo mismo. Si no aprovechamos este cambio legislativo para digitalizar la gestión del tiempo, habremos perdido una oportunidad histórica de modernizar nuestro modelo productivo”, concluye Elisabeth Marín.