El 40% de los trabajadores no recibió formación en el último año pese a considerarla clave para su desarrollo
Un 40% de los trabajadores en España no ha recibido ningún tipo de formación en el último año, a pesar de que la mayoría la considera un elemento fundamental para su desarrollo profesional y su empleabilidad. Así lo revela un estudio elaborado por InfoJobs, que pone de manifiesto una clara desconexión entre la importancia atribuida a la formación y el acceso real a la misma.
En un contexto marcado por la transformación digital y los objetivos de la Década Digital 2030 —que promueven el aprendizaje permanente y el desarrollo de competencias para entornos cada vez más tecnológicos—, los datos reflejan un reto estructural para empresas y profesionales.
Las habilidades personales, como la comunicación o el trabajo en equipo, junto con las competencias técnicas específicas del puesto, son las más valoradas por los profesionales, con una puntuación media de 7,1 sobre 10. Les siguen las habilidades digitales, especialmente relevantes entre perfiles que teletrabajan, mujeres y profesionales TIC.
Sin embargo, estas competencias no son las que más formación efectiva reciben. Mientras que un 32% de los trabajadores ha recibido formación técnica y un 20% en habilidades digitales, solo un 18% ha accedido a formación en habilidades personales. Por su parte, las competencias de gestión y liderazgo —también consideradas estratégicas— ocupan el último lugar, con apenas un 12%.
Brechas significativas entre relevancia y acceso
El análisis evidencia importantes diferencias entre la relevancia otorgada a determinadas competencias y la formación recibida. Las habilidades personales presentan la mayor brecha, con una diferencia de 47 puntos porcentuales entre su importancia (65%) y su formación efectiva (18%). En el caso de las competencias de gestión y liderazgo, la distancia alcanza los 39 puntos (51% frente a 12%).
También se observan diferencias relevantes en las habilidades técnicas (64% de importancia frente a 32% de formación) y en las digitales (58% frente a 20%), aunque en menor medida.
Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, advierte de que “existe una desconexión clara entre la importancia que los profesionales conceden a la formación y las oportunidades reales para desarrollarla”, especialmente en habilidades personales y de liderazgo, clave para la evolución profesional.
En cuanto a la percepción sobre quién debe asumir la responsabilidad de la formación, predomina una visión compartida: el 45% de los trabajadores considera que debe ser una tarea conjunta entre empresa y profesional. Frente a ello, un 34% cree que recae principalmente en el individuo, mientras que un 21% la atribuye a la empresa.
No obstante, existen diferencias según el perfil. Las mujeres y los trabajadores en entornos híbridos se inclinan más por la corresponsabilidad, mientras que los perfiles directivos tienden a situar el peso en el profesional: un 57% considera que la formación depende principalmente del individuo.
La autoformación no compensa el déficit estructural
La formación por iniciativa propia tampoco logra cerrar la brecha. Más de la mitad de los trabajadores que han recibido formación han dedicado menos de 10 horas de su tiempo libre, y cerca de un 25% no invierte tiempo personal en su desarrollo, especialmente entre los mayores de 35 años.
En este ámbito, la inteligencia artificial y los idiomas destacan como las áreas con mayor dedicación por iniciativa propia (16% en ambos casos), seguidas de la formación en gestión y liderazgo. Además, la inversión económica en formación sigue siendo limitada: solo el 23% de los profesionales ha destinado recursos propios a este fin.
Los resultados del estudio evidencian la necesidad de alinear las estrategias formativas con las demandas reales de los profesionales y del mercado. Reducir la brecha entre la relevancia de las competencias y su desarrollo efectivo será clave para mejorar la empleabilidad, fortalecer el liderazgo y aumentar la competitividad de las organizaciones en un entorno cada vez más exigente.

