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27 May 2026
Carrera
27 May 2026

El liderazgo femenino en la ciencia avanza, pero sigue lejos de los espacios de decisión

Expertas del ámbito científico e institucional advierten de la necesidad de transformar estructuras, revisar criterios de promoción y reforzar el desarrollo de competencias de liderazgo para acelerar el cambio.

El liderazgo femenino continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema científico y tecnológico. Aunque la presencia de mujeres ha aumentado de forma sostenida en las primeras etapas de la carrera investigadora, su representación disminuye a medida que se asciende hacia puestos de responsabilidad, reproduciendo una brecha que expertas y responsables institucionales consideran todavía estructural.

La situación refleja una realidad persistente en el ámbito científico: el talento femenino logra mayor presencia en laboratorios, centros de investigación y universidades, pero encuentra más dificultades para consolidarse en los espacios de decisión.

Este análisis centró buena parte del debate desarrollado en la III edición de Women Lead: Shaking Science, iniciativa impulsada por ASEDEC+I+A que reunió en Madrid a más de 300 mujeres —científicas, investigadoras, directivas y representantes institucionales— para reflexionar sobre liderazgo femenino, igualdad y desarrollo profesional en la ciencia y la tecnología.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, reconoció que siguen existiendo obstáculos como la brecha salarial y la falta de referentes, aunque puso en valor la evolución registrada en las últimas décadas. “Hoy tenemos muchas más oportunidades que las que tuvieron nuestras madres y abuelas”, señaló. Asimismo, defendió la necesidad de “sumar cooperación a la competitividad” y de dar mayor visibilidad al impacto social del trabajo científico desarrollado por las mujeres.

En el ámbito institucional, también se subraya el papel que deben desempeñar las organizaciones científicas en la reducción de estas desigualdades. La presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Eloísa del Pino, destacó la importancia de adaptar políticas y procesos de selección a la realidad de las distintas disciplinas. Además, recordó las medidas desarrolladas por el organismo en materia de igualdad. “Desde 2002 contamos con un comité de mujeres y ciencia, medidas de conciliación y protocolos para proteger la igualdad de género. Hoy, el 40 % de las direcciones de nuestros 124 institutos están ocupadas por mujeres”, destacó.

La presidenta de ASEDEC+I+A, Magdalena Cordero, incidió igualmente en el carácter estructural del problema y en la necesidad de impulsar cambios culturales sostenidos. “El problema del liderazgo femenino es estructural y exige un cambio cultural. La ciencia necesita talento, pero también estructuras que permitan que ese talento alcance posiciones de mayor impacto”.

De la presencia al liderazgo: el desafío de la “gráfica de la tijera”

Uno de los fenómenos que mejor ilustra la desigualdad en el ámbito científico es la conocida “gráfica de la tijera”, que muestra cómo la presencia femenina se reduce progresivamente a medida que aumentan los niveles de responsabilidad.

Este patrón, ampliamente identificado en universidades y centros de investigación, pone de manifiesto que el acceso a posiciones de liderazgo continúa condicionado por barreras estructurales y culturales. En este contexto, la directora de Operaciones del CERN, Mar Capéans, defendió la necesidad de que las mujeres accedan a los espacios de decisión para transformar el sistema desde dentro. Una idea compartida por Susana Rodríguez-Navarro, directora del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC), quien puso el acento en el efecto multiplicador del liderazgo.

Las dificultades no se limitan únicamente al acceso a cargos directivos. Investigaciones recientes sobre rankings científicos y trayectorias académicas apuntan a que las mujeres suelen desarrollar carreras más cortas y registrar menores niveles de publicación, incluso en áreas donde son mayoría.

Entre las causas señaladas aparecen factores como la maternidad, los sesgos acumulados históricamente y situaciones de discriminación o acoso, elementos que condicionan tanto la progresión profesional como la visibilidad científica.

Liderazgo y formación para acelerar el cambio

Junto a la necesidad de reformar estructuras, las expertas coinciden en señalar que el liderazgo requiere competencias específicas que también deben desarrollarse en el ámbito científico.

La catedrática Eva Nogales destacó la relevancia del esfuerzo, la capacidad de adaptación y la valentía profesional, además del papel que desempeñan las científicas como referentes para las nuevas generaciones. En la misma línea, María Jesús Vicent, coordinadora del Programa de Cáncer y jefa del Laboratorio de Polímeros Terapéuticos del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF), subrayó que la excelencia investigadora no garantiza por sí sola la capacidad de dirigir equipos y organizaciones.

La formación, el acompañamiento y los programas de desarrollo profesional aparecen así como herramientas cada vez más relevantes para impulsar el talento femenino y fortalecer su capacidad de influencia. En este sentido, iniciativas centradas en coaching y capacitación en liderazgo buscan reforzar la toma de decisiones y la proyección profesional de las mujeres científicas, con el objetivo de avanzar desde la representación hacia un liderazgo con capacidad real de transformación.

El debate sobre igualdad en la ciencia, ya no se limita a incrementar la presencia femenina, sino a garantizar que las mujeres puedan ocupar y ejercer plenamente posiciones de influencia en un sistema científico y tecnológico todavía marcado por importantes desequilibrios.