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06 Ago 2026
Bienestar
06 Ago 2026

Casi la mitad de los profesionales afronta el verano con poca o ninguna flexibilidad laboral

"La flexibilidad no consiste en aplicar la misma fórmula en todas las organizaciones, sino en ofrecer alternativas compatibles con cada actividad. Los datos muestran que hacerlo mejora el bienestar, la motivación y el rendimiento”

La flexibilidad laboral continúa siendo una asignatura pendiente para muchas organizaciones españolas. En pleno periodo estival, marcado por las vacaciones escolares, la reorganización de las plantillas y la necesidad de conciliar la vida personal y profesional, casi la mitad de los trabajadores sigue sin disponer de medidas que les permitan adaptar su jornada a sus necesidades.

Así lo refleja el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred, según el cual el 47,6% de los profesionales trabaja con un nivel de flexibilidad bajo o inexistente. En concreto, un 24,9% únicamente dispone de opciones limitadas, mientras que un 22,7% asegura no contar con ninguna medida de flexibilidad.

El estudio pone de manifiesto la distancia entre las políticas implantadas por las empresas y las expectativas de los empleados. Más de ocho de cada diez profesionales consideran que la flexibilidad tiene un impacto positivo sobre su productividad y bienestar. De ellos, el 51,4% afirma que mejora directamente su motivación y rendimiento, mientras que un 30,1% la identifica como un factor relevante, aunque no el único.

Mujeres, talento sénior y pymes concentran las mayores carencias

El acceso a modelos de trabajo flexibles presenta importantes diferencias según el perfil del trabajador. Las mujeres son quienes encuentran mayores limitaciones: el 26,3% afirma no disponer de ninguna medida de flexibilidad, frente al 19,5% de los hombres, una brecha que cobra especial relevancia en épocas como el verano, cuando aumentan las necesidades de conciliación.

La edad también marca diferencias. Los profesionales de la generación Baby Boomer (entre 62 y 65 años) son el colectivo con menor acceso a estas políticas: el 37,1% carece de cualquier medida de flexibilidad. Entre la Generación X, el porcentaje alcanza el 25,9%. En cambio, los Millennials y la Generación Z concentran los mayores niveles de flexibilidad y son, además, quienes más valoran su impacto sobre la motivación y el desempeño.

Las diferencias también se trasladan al tamaño de la empresa. Las pymes registran la situación más desfavorable: el 53,4% de sus profesionales trabaja con poca o ninguna flexibilidad, mientras que las microempresas destacan por ofrecer un mayor acceso a modelos altamente flexibles.

Por territorios, la Comunidad de Madrid lidera la implantación de estas políticas, con un 64,7% de profesionales que disfruta de niveles moderados o altos de flexibilidad, frente a Galicia, donde un 34,5% de los trabajadores afirma no disponer de ninguna medida.

El estudio también refleja importantes contrastes entre sectores. Información y comunicaciones encabeza la clasificación, con tres de cada cuatro profesionales trabajando bajo modelos flexibles. En el extremo opuesto se sitúan la hostelería y el turismo, donde el 32% de los empleados carece de cualquier opción para adaptar su jornada, pese a tratarse de uno de los sectores con mayor actividad durante la temporada estival.

Aunque el teletrabajo no es una opción viable para todas las actividades, el informe recuerda que existen otras medidas que pueden facilitar la conciliación y mejorar la experiencia del empleado, como la planificación anticipada de turnos, el intercambio de horarios, las jornadas intensivas o una mayor autonomía en la organización del tiempo.

“El verano hace más visibles unas necesidades que acompañan a los equipos durante todo el año. Las vacaciones escolares, los cambios de horario y la planificación del descanso ponen a prueba la capacidad de las empresas para adaptarse. La flexibilidad no consiste en aplicar la misma fórmula en todas las organizaciones, sino en ofrecer alternativas compatibles con cada actividad. Los datos muestran que hacerlo mejora el bienestar, la motivación y el rendimiento”, afirma Olga Zografou, directora de People & CSR de Edenred España.

El informe concluye que avanzar hacia modelos de trabajo más flexibles constituye una herramienta cada vez más relevante para la estrategia de personas. Junto a los beneficios sociales, la retribución flexible o las iniciativas de bienestar, estas políticas contribuyen a reforzar la propuesta de valor al empleado, favorecer la fidelización del talento y responder a las nuevas expectativas de las plantillas.