El 65% de los trabajadores experimenta elevados niveles de estrés en su vuelta a la rutina
El final del verano marca el regreso a la rutina para millones de profesionales y supone una oportunidad estratégica para que las organizaciones reflexionen sobre uno de los grandes desafíos del mercado laboral: el bienestar en el trabajo. En este contexto, los datos del informe Talent Barometer de ManpowerGroup ponen de manifiesto que el 65% de los profesionales españoles afirma experimentar elevados niveles de estrés durante su desempeño diario.
A pesar de esta elevada presión, el estudio refleja una paradoja en el mercado de trabajo español: el 84% de los empleados considera que su trabajo tiene sentido y propósito, mientras que el índice global de bienestar laboral alcanza el 66%, dos puntos por encima del registrado en el ejercicio anterior. Estos indicadores confirman que el compromiso de los equipos se mantiene elevado, pero subrayan la necesidad imperiosa de impulsar entornos de trabajo organizativamente más saludables y sostenibles.
Por su parte, la conciliación sigue mostrando un avance gradual dentro de las prioridades corporativas. La percepción del equilibrio entre la vida personal y profesional ha mejorado cuatro puntos respecto a 2025, situándose en el 68%, un porcentaje que aún evidencia que una parte significativa de los profesionales no logra compatibilizar plenamente ambas dimensiones.
"La vuelta a la rutina es un buen momento para revisar cómo trabajamos y qué necesitan las personas para desarrollar todo su potencial. El bienestar ya no depende solo de ofrecer flexibilidad o beneficios, sino también de ayudar a los profesionales a gestionar el cambio, priorizar y contar con el apoyo necesario para afrontar un entorno cada vez más exigente", señala Carmen Romero, Head of People & Culture de ManpowerGroup España.
Ante este escenario, el regreso tras el periodo vacacional se presenta como una oportunidad para que las direcciones de RR.HH. y los líderes de equipo impulsen hábitos y dinámicas laborales más sostenibles. Medidas como facilitar una reincorporación progresiva, fijar prioridades claras durante las primeras semanas, promover una comunicación fluida y estructurar espacios efectivos de desconexión son acciones clave para mitigar la fatiga acumulada y optimizar la experiencia del empleado.
En un mercado en el que las personas mantienen una alta confianza en sus propias competencias —el 91% asegura confiar firmemente en sus capacidades y experiencia—, la capacidad de las organizaciones para acompañarlas durante los procesos de transición y adaptación resultará determinante para articular estructuras más resilientes, saludables y preparadas para los retos del futuro.

