La formación continua se ha consolidado como uno de los pilares estratégicos para la competitividad empresarial. Sin embargo, un reciente análisis elaborado por ANDATA para la Fundación EDUCA EDTECH alerta de una preocupante desconexión entre el compromiso de las empresas con la capacitación y la percepción real de los empleados sobre el apoyo recibido. Esta “brecha de percepción” se perfila como un riesgo directo para la retención del talento y un desafío prioritario para los departamentos de Recursos Humanos.
Según el informe, el convencimiento empresarial sobre la importancia del aprendizaje permanente es prácticamente unánime: el 97,45% de las organizaciones considera la educación continua un factor importante o muy importante. Además, el 83,92% ya ha puesto en marcha programas de formación online, evidenciando una clara apuesta por modelos formativos flexibles y alineados con la transformación digital.
No obstante, estos esfuerzos no siempre llegan al empleado final. La encuesta realizada a trabajadores revela que el 44,44% asegura no haber recibido ningún tipo de apoyo explícito por parte de su empresa para mejorar sus competencias. Un dato que pone de manifiesto que la inversión en formación no siempre se traduce en una experiencia percibida como real y accesible.
“Existe una clara desconexión entre el esfuerzo que las empresas están realizando en formación y la percepción que tienen sus empleados sobre ese apoyo”, explica Rafael García-Parrado, CEO del grupo. “Las organizaciones pueden disponer de plataformas y programas, pero si el empleado no los conoce o no se siente respaldado para utilizarlos, la inversión pierde impacto y se desaprovecha una oportunidad clave de desarrollo”.
Para los expertos, esta situación no responde únicamente a un problema de recursos, sino, sobre todo, de enfoque y comunicación interna. Desde el ámbito de RR.HH., cerrar esta brecha representa una oportunidad estratégica para reforzar el compromiso y la fidelización del talento. Entre las principales líneas de actuación destacan la necesidad de comunicar de forma clara y constante la oferta formativa, promover activamente su uso desde el liderazgo y adaptar los itinerarios de aprendizaje a las necesidades individuales y a las trayectorias profesionales.
“En un mercado laboral cada vez más competitivo, donde el desarrollo profesional es uno de los principales factores de retención, un empleado que percibe que su empresa invierte en su futuro muestra mayores niveles de compromiso y lealtad”, concluye García-Parrado.
En este contexto, el informe subraya que alinear el esfuerzo invertido con el apoyo percibido por los empleados no es solo una cuestión de coherencia interna, sino un imperativo estratégico para construir organizaciones más sólidas, atractivas y preparadas para los retos del futuro.
