Cómo los directivos de las pymes pueden ayudar a la salud mental de sus trabajadores

Por José Manuel López-Fando, CSM (Customer Success Management) Team Lead de Cornerstone.

José Manuel López-Fando - CornerstoneLa situación actual de la economía española (aumento de los precios de todos los servicios y productos básicos) está ejerciendo una gran presión sobre sus trabajadores, y ocurre al mismo tiempo que las empresas exigen a los trabajadores que vuelvan a la oficina. Esto está dejando a muchos empleados exhaustos, tanto física como mentalmente. Según un estudio de la plataforma de asesoramiento profesional ResumeLab, este agotamiento tiene un nombre: Burnout. A través de una encuesta realizada a más de 1.000 trabajadores de diferentes empresas, el estudio concluye que este estrés lo sufre actualmente el 67% de los trabajadores españoles.

Aunque en cierta medida la pandemia ha contribuido a mejorar la concienciación sobre el bienestar de los empleados, al tratar de superar el ajetreado día a día -y especialmente en circunstancias más complicadas- la Dirección puede dejar de lado con demasiada facilidad los problemas, lo que permite que estos se agraven y puedan dar lugar a problemas de salud mental más graves. Según un estudio hecho por Kenjo, en colaboración con ifeel y Appinio, tras casi dos años de pandemia, más del 50% de los empleados españoles de las pymes reconoce que su salud mental se ha deteriorado en el trabajo.

Tras adaptarse a una nueva realidad laboral, se acercan más cambios turbulentos. Ya sea la vuelta a la oficina, la adaptación a la idea de trabajar a tiempo completo en casa o simplemente un cambio de función en el trabajo, los empleados necesitarán que esta conciencia se traduzca en acción. Pero, ¿cómo pueden los directivos aplicar eficazmente el cambio y convertir por fin la salud mental de los empleados en una verdadera prioridad?

Infórmese

El agotamiento físico y mental son indicadores clave de que un empleado puede sentirse abrumado, pero muchos de estos síntomas no son claros al principio. Asegúrese de estar atento a los empleados que están notablemente más cansados de lo habitual: la fatiga es el primer signo de agotamiento. Algunos pueden distanciarse emocionalmente de sus colegas y compañeros o tardar más tiempo en realizar tareas que normalmente hacen con rapidez. Conocer a sus empleados a nivel personal le ayudará en este caso, ya que es más probable que detecte estos pequeños cambios. Y con una empresa de menor tamaño, debería ser mucho más fácil tener esa relación más estrecha con los empleados.

Ser transparente y fomentar una cultura de apertura

Como todos sabemos, hablar de un problema es el primer paso para ayudar a resolverlo. Pero si sus empleados se sienten incapaces de hablar de ciertos temas, ya sea por temor a cómo se desarrollará la conversación o simplemente porque consideran que el tema es tabú, puede que hablar sea aún más difícil. Tener una cultura de trabajo que fomente la apertura, la aceptación y la concienciación es vital para ayudar a fomentar estas conversaciones.

La creación de un entorno de transparencia y comunicación abierta permitirá que los empleados se sientan cómodos, abriéndose y aliviarán los sentimientos de vergüenza o culpabilidad por hablar y tratar temas personales. No tiene sentido limitarse a introducir un montón de iniciativas de RRHH y esperar lo mejor. Estas actitudes deben vivirse, arraigarse en la cultura de la empresa y ser impulsadas por todos los empleados, especialmente por los directivos y responsables de equipo. Así pues, hay que predicar con el ejemplo.

Una buena forma de iniciar conversaciones podría ser que los directivos hablaran con sus equipos de sus propias dificultades personales, y con la vuelta a las oficinas, esto podría hacerse más fácilmente cara a cara. Pruebe a organizar una reunión individual para ver si sus empleados necesitan apoyo adicional, y comience la conversación con un ejemplo de su vida personal: esto ayuda a que la gente hable más abiertamente de sus propias dificultades. Además de ayudar a los empleados a sentirse más seguros a la hora de hablar de sus problemas personales, también les ayudará a sentirse un activo valioso para la empresa; su estado emocional y sus sentimientos son válidos, y son algo más que una herramienta de productividad.

Ordenador EstrésSea aún más flexible

Ahora, más que nunca, la flexibilidad en la empresa es fundamental. La situación laboral de cada uno ha sido diferente a lo largo de la pandemia. Algunos han estado de baja y ahora se reincorporan al trabajo, otros han trabajado a tiempo completo desde casa y algunos han cambiado su función para adaptarse a las necesidades de la empresa.

Las empresas y los directivos pueden ayudar a sus trabajadores ofreciéndoles flexibilidad en estos tiempos de cambio. Algunos empleados han optado por cancelar las vacaciones anuales previstas, lo que significa que muchos necesitarán desesperadamente una recarga. Ésta podría ser una gran oportunidad para aumentar la indulgencia en las políticas de vacaciones anuales. Esto no significa necesariamente que haya que ofrecer más vacaciones anuales, sino simplemente ser más flexible con los procesos de vacaciones, como el preaviso necesario para tomarlas.

Del mismo modo, en contra de la creencia de asegurar un mayor equilibrio entre el trabajo y la vida privada, muchos empleados trabajaron más horas durante el cierre, sintiéndose obligados a ser más productivos mientras trabajan desde casa. Los directivos deben tomar medidas inmediatas sobre los posibles desencadenantes del estrés, asegurándose de que los empleados se toman descansos y tienen una carga de trabajo manejable, lo que ayuda a prevenir el agotamiento y otros problemas de salud mental.

Buscar apoyo externo

Aunque hay muchas medidas que los directivos pueden tomar para cuidar el bienestar de los empleados, es importante recordar que no pueden resolverlo todo, y que para ciertos problemas puede ser necesaria la ayuda externa. Según la Encuesta Europea de Salud, cuyos datos fueron publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en España, a mediados de 2020, había 2,1 millones de personas que sufrían depresión, el 5,25% de la población mayor de 15 años de todo el país, y seguía empeorando.  En consecuencia, sus problemas se han agravado progresivamente y ahora hay una demanda aún mayor.

Las organizaciones deben ayudar a los directivos a reconocer cuándo es el momento adecuado para sugerir la incorporación de alguien más cualificado. El asesoramiento privado cuesta entre 45 y 62 euros por sesión, según Mundopsicologos.com, por lo que permitir el acceso financiero a estos servicios es sólo una forma en que las empresas pueden ayudar a priorizar la salud mental de sus empleados.

Como empresa, su personal es su activo más valioso y, con tantas personas que se enfrentan a tiempos difíciles mientras se readaptan a otro nuevo mundo laboral, es fundamental encontrar maneras de apoyar a sus empleados. El simple hecho de dedicar tiempo a preguntar a alguien si necesita charlar puede que no resuelva todos sus problemas, pero puede suponer un gran avance.

 

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