El 58% de las empresas en España prioriza las habilidades humanas frente a las técnicas
La extensión de la inteligencia artificial (IA) en el entorno laboral está aumentando la importancia de las competencias que permiten a los profesionales colaborar, adaptarse a los cambios y comunicarse de forma eficaz. Según la Guía del Mercado Laboral 2026 de Hays, el 58% de las empresas en España prioriza las habilidades blandas (soft skills) frente a las competencias técnicas, que son la principal prioridad para el 42%.
Entre las habilidades humanas más demandadas destacan el trabajo en equipo, la gestión del cambio y la comunicación. La consultora subraya también la importancia de la empatía y la inteligencia emocional para gestionar equipos, generar confianza y acompañar los procesos de transformación en las organizaciones.
“La inteligencia artificial nos ayuda a trabajar de forma más ágil y a dedicar menos tiempo a determinadas tareas, pero hay algo que sigue siendo esencial: cómo nos relacionamos con los demás. Saber escuchar, comunicar con claridad y adaptarnos a los cambios es lo que nos permite sacar el máximo partido a la tecnología y aportar un valor diferencial como profesionales”, señala Silvia Piqueras, Directora de Perm Recruitment en Hays España.
La importancia de estas habilidades coincide con el crecimiento de la inteligencia artificial en el trabajo. Según el informe de Hays, el 62% de los profesionales en España utiliza herramientas de IA generativa en su actividad laboral, frente al 52% en 2025 y el 34% en 2024. Al mismo tiempo, las empresas mantienen la demanda de conocimientos tecnológicos. El análisis de datos, citado por el 34% de las compañías, y la IA y la automatización de procesos, mencionadas por el 29%, figuran entre las competencias técnicas más solicitadas.
En este escenario, el manejo de herramientas tecnológicas debe complementarse con la capacidad de interpretar información, evaluar resultados, tomar decisiones y trasladar las posibilidades de la IA a las necesidades del negocio. La tecnología puede agilizar tareas y facilitar el análisis, pero su aprovechamiento también depende del criterio profesional y de la capacidad para comprender a otras personas.
“La IA nos permite trabajar más rápido y nos ayuda a analizar información, pero saber utilizarla no lo es todo. También es importante tener criterio para interpretar los resultados, saber comunicar las ideas y entender las necesidades de los demás. Al final, la tecnología es una herramienta, y la diferencia está en cómo la utilizamos y en lo que somos capaces de aportar como personas”, afirma Piqueras.
Las empresas buscan perfiles capaces de adaptarse y colaborar
La evolución del mercado laboral apunta a una mayor complementariedad entre las competencias técnicas y las humanas. Mientras que las primeras permiten trabajar con nuevas herramientas y procesos, las segundas ayudan a resolver problemas, coordinar equipos y responder a entornos de trabajo cambiantes.
Para los departamentos de Recursos Humanos, esta tendencia supone considerar tanto los conocimientos específicos de los candidatos como su capacidad para colaborar, aprender y adaptarse. La selección y el desarrollo del talento requieren, por tanto, identificar perfiles que combinen el dominio tecnológico con habilidades interpersonales y capacidad de aprendizaje.
“Cada vez es más importante saber combinar los conocimientos técnicos con habilidades como la comunicación, la empatía o el trabajo en equipo. La IA puede ayudarnos a hacer muchas tareas, pero entender qué necesitamos, valorar las distintas opciones y encontrar la mejor manera de resolver un problema sigue dependiendo, en gran medida, de las personas. Por eso, en un mercado laboral que cambia tan rápido, saber adaptarse y trabajar bien con los demás puede marcar una gran diferencia”, afirma Piqueras.

