Las empresas impulsan las salidas voluntarias en prejubilaciones y refuerzan el acompañamiento a los trabajadores
La prejubilación se consolida como una de las principales herramientas utilizadas por las empresas españolas para gestionar procesos de reestructuración, aunque con cambios significativos en la forma de instrumentar estas salidas. Así se desprende de la última edición del Estudio de Mercado de Desvinculaciones 2025: planes de renta e indemnizaciones, elaborado por Mercer, que analiza 230 procesos de desvinculación desarrollados por 143 compañías en los últimos años.
Según el informe, las organizaciones están apostando cada vez más por fórmulas voluntarias para gestionar las prejubilaciones. Aunque el 41% de las empresas sigue recurriendo a procedimientos de despido colectivo, el 26% ya opta por acuerdos voluntarios, frente al 14% registrado hace cinco años. Para Mercer, esta evolución refleja una tendencia hacia modelos de desvinculación que buscan preservar la paz social, mejorar la reputación corporativa y favorecer una gestión más estratégica de las plantillas.
En este contexto, Álvaro Otero, responsable de prejubilaciones de la zona centro de Mercer España, destaca que la prejubilación ha dejado de ser únicamente una cuestión económica para convertirse en un proceso de transición vital que requiere acompañamiento especializado. “La prejubilación, incluso cuando llega en buenas condiciones, no es solo un acuerdo económico. Es un cambio profundo en la forma de vivir”, señala Otero. Según explica, la salida del mercado laboral suele producirse a una edad media de 57 años y 9 meses, momento en el que los trabajadores deben adaptarse a una nueva realidad marcada por la desaparición de las rutinas profesionales y la necesidad de planificar el futuro a largo plazo.
Diferencias según el modelo de desvinculación
El estudio revela que existen diferencias relevantes entre los planes de rentas en función del procedimiento utilizado. En las prejubilaciones instrumentadas mediante despido, el 80% de las empresas calcula las rentas sobre el salario neto. El porcentaje de complemento más habitual se sitúa entre el 75% y el 80% del salario neto total. Los sectores tecnológico y financiero son los que recurren con mayor frecuencia a esta modalidad, especialmente a través de despidos colectivos.
Por el contrario, en los procesos articulados mediante acuerdos voluntarios, siete de cada diez compañías calculan las rentas sobre el salario bruto total. En estos casos, el porcentaje más común oscila entre el 70% y el 75% del salario. Los sectores químico, farmacéutico y de servicios son los que más utilizan esta fórmula.
Más allá de las diferencias económicas, Mercer identifica una creciente orientación hacia modelos de desvinculación centrados en la experiencia del trabajador. Entre las principales tendencias detectadas figura la preferencia por las salidas voluntarias apoyadas en procesos de comunicación más transparentes, que permiten a los empleados valorar las distintas alternativas disponibles antes de tomar una decisión.
Asimismo, las empresas están incorporando con mayor frecuencia beneficios complementarios como seguros médicos, aportaciones a planes empresariales de previsión social y otros incentivos destinados a reforzar la protección económica y el bienestar de los empleados durante el periodo de prejubilación.
La demanda de acompañamiento gana peso
El estudio también constata una creciente preocupación por el acompañamiento personalizado de los trabajadores una vez finalizada la relación laboral. Según Mercer, cada vez más organizaciones ofrecen información individualizada sobre jubilación y servicios de asesoramiento orientados a facilitar los trámites que deben realizar los prejubilados hasta acceder a la jubilación definitiva.
Para Otero, esta necesidad responde a la complejidad fiscal, administrativa y legal que acompaña a estos procesos. Aspectos como la tributación de las rentas, la gestión documental o los trámites con las distintas administraciones generan dudas frecuentes entre los trabajadores.
“La seguridad financiera es una base imprescindible, pero no basta por sí sola”, afirma. En su opinión, muchas de las inquietudes de los prejubilados no están relacionadas únicamente con el importe de la renta percibida, sino con las decisiones que deben adoptar durante los años previos a la jubilación y con el impacto que estas pueden tener en el futuro.
Por ello, Mercer defiende la importancia de contar con servicios integrales de asesoramiento capaces de ofrecer apoyo fiscal, legal y administrativo de forma continuada. “No se trata solo de responder preguntas cuando surgen, sino de acompañar de manera proactiva durante todas las etapas de la prejubilación”, sostiene Otero.
La compañía también destaca el papel de las herramientas digitales para facilitar la gestión de documentación, el seguimiento de los planes de rentas y la comunicación con los equipos especializados. No obstante, subraya que la tecnología actúa como complemento de un acompañamiento personal que considera cada vez más relevante.
Para Otero, la creciente apuesta empresarial por las salidas voluntarias y los servicios de apoyo individualizado refleja una evolución en la gestión de las reestructuraciones. “La prejubilación no debería vivirse como un salto al vacío, sino como una transición acompañada”, concluye. Según el responsable de Mercer, el reto ya no consiste únicamente en garantizar la estabilidad económica del trabajador, sino también en facilitar una adaptación ordenada y segura a una nueva etapa de vida.

