El estrés laboral prolongado se consolida como uno de los principales riesgos psicosociales en España. El 41% de los trabajadores afirma sentirse estresado en su empleo y el 55% reconoce haber sufrido burnout en algún momento, según una encuesta nacional realizada en 2025 por la plataforma de terapia online Unobravo a más de 1.500 profesionales.
Los datos revelan que el agotamiento laboral ya no es un fenómeno puntual, sino un problema estructural que impacta tanto en el bienestar de las personas como en la productividad de las organizaciones. A pesar de ello, solo el 12% de quienes lo padecen ha buscado apoyo psicológico, lo que apunta a una brecha significativa entre la magnitud del problema y las medidas adoptadas para abordarlo.
La causa más señalada del estrés laboral es la carga de trabajo excesiva o poco realista, mencionada por el 41% de los encuestados. A ello se suman las largas jornadas laborales y la falta de reconocimiento, factores que, combinados, favorecen la cronificación del estrés.
El impacto no es homogéneo. El grupo de edad entre 45 y 54 años se muestra especialmente vulnerable: un 46% declara sufrir estrés laboral y un 10% afirma sentirse estresado de forma constante. Por género, las mujeres presentan una incidencia ligeramente superior, con un 45% que experimenta estrés con frecuencia, frente al 38% de los hombres.
El estudio también identifica importantes diferencias territoriales. Las Palmas de Gran Canaria encabeza la lista de ciudades con mayor riesgo de burnout: el 50% de los trabajadores se siente estresado con frecuencia y el 70% afirma haber sufrido agotamiento, el porcentaje más elevado del país.
Le sigue Sevilla (56%), con el peor índice de satisfacción con el equilibrio entre vida laboral y personal (31%). Bilbao ocupa el tercer lugar, con un 36% de personas que han experimentado burnout y un 33% que señala las largas jornadas laborales como principal factor de estrés.
Por sectores, la hostelería, el ocio y el deporte, junto con la selección de personal y el sector tecnológico, concentran los mayores niveles de riesgo. En estos ámbitos confluyen largas jornadas, alta exigencia emocional y equipos con recursos limitados. De hecho, el 52% de los trabajadores de hostelería, ocio y deporte considera que su empresa no les proporciona el apoyo necesario para gestionar el estrés. En contraste, áreas como Marketing, Publicidad y Relaciones Públicas registran la menor tasa de burnout (31%).
Impacto en la productividad y costes económicos
Las consecuencias del burnout trascienden el plano individual. El 75% de los trabajadores asegura que el estrés ya está afectando a su productividad; casi una cuarta parte se ha planteado dejar su empleo y un 20% ha tenido que tomarse un tiempo libre para poder sobrellevar la situación.
“La acumulación silenciosa del burnout erosiona la concentración, la motivación y la confianza”, explica la Dra. Valeria Fiorenza Perris, psicoterapeuta y directora clínica de Unobravo. “Cuando no se identifica ni se aborda, el impacto se extiende a los equipos y acaba normalizándose dentro de la cultura organizativa”.
Desde el punto de vista económico, el coste también es significativo. Entre el absentismo y la pérdida de productividad, el agotamiento laboral supone para las empresas españolas un impacto estimado de 59.600 millones de euros anuales, según los datos de la investigación.
Para Perris, las organizaciones desempeñan un papel clave en la prevención del burnout. Entre las medidas prioritarias, destaca la necesidad de integrar el apoyo emocional en la cultura corporativa, facilitar el acceso real y visible a recursos de salud mental, rediseñar las cargas de trabajo con criterios de bienestar y fomentar la autonomía y el reconocimiento profesional.
