La asignatura pendiente de la formación corporativa: convertir el aprendizaje en cambios reales en el trabajo
La transformación tecnológica está obligando a las empresas a revisar sus políticas de aprendizaje y desarrollo. En un contexto marcado por la implantación de herramientas de inteligencia artificial y la aceleración de la digitalización, el éxito de la formación corporativa ya no se mide únicamente por el número de cursos impartidos, sino por su capacidad para modificar hábitos de trabajo, mejorar la productividad y generar un retorno tangible para las organizaciones.
Sin embargo, esa transición continúa siendo una asignatura pendiente. El TalentLMS Annual L&D Benchmark Report 2025 revela que el 63% de los empleados considera que los programas de formación de su empresa podrían mejorar. Entre las principales demandas figuran contenidos más prácticos, una mayor integración del aprendizaje en la actividad diaria y un seguimiento que facilite la aplicación de los conocimientos una vez finalizada la formación.
A ello se suman las conclusiones de la OCDE, que sitúa la falta de tiempo, las cargas de trabajo y la dificultad para compatibilizar la formación con las responsabilidades diarias entre los principales obstáculos para desarrollar programas eficaces.
La implantación de soluciones basadas en inteligencia artificial está poniendo especialmente de manifiesto estas carencias. Aunque muchas compañías están formando a sus equipos en nuevas herramientas, la adopción efectiva sigue siendo limitada y, en numerosos casos, los procesos de trabajo apenas cambian.
"Muchas organizaciones están comprobando que impartir formación sobre herramientas de inteligencia artificial no garantiza, por sí solo, un aumento de la productividad. Cuando analizan los resultados, descubren que los empleados siguen realizando muchas tareas de la misma manera que antes. La tecnología está disponible, pero cambiar los hábitos de trabajo requiere algo más que un curso", explica Jordi Damià, CEO de LiceoTIC Training.
Del aprendizaje a la transformación organizativa
Desde LiceoTIC Training sostienen que el principal problema no reside en la calidad de la formación, sino en la ausencia de una estrategia que facilite su aplicación práctica. En este sentido, Jordi Damià identifica tres factores que condicionan el éxito de cualquier programa formativo.
El primero es el momento en que se desarrolla la formación. "La formación debe realizarse cuando las herramientas se van a utilizar de forma inmediata. Si pasa demasiado tiempo entre el aprendizaje y la aplicación, es normal que las personas olviden parte de lo aprendido y vuelvan a trabajar como siempre".
El segundo factor es el acompañamiento posterior. "El aprendizaje no termina el último día de clase. Los profesionales necesitan apoyo para resolver dudas, incorporar nuevos hábitos y aplicar correctamente lo aprendido. Sin ese acompañamiento, el riesgo de volver a los procesos anteriores es muy elevado".
Por último, el experto considera esencial identificar dentro de las organizaciones perfiles capaces de impulsar la adopción del cambio. "Para que una nueva herramienta se consolide dentro de una empresa hacen falta personas con una predisposición natural hacia la innovación, con curiosidad por experimentar, probar nuevas soluciones y descubrir cómo pueden aportar valor al negocio. Estos perfiles actúan como impulsores del cambio y ayudan a que el resto del equipo adopte nuevas formas de trabajar".
En este contexto, también está evolucionando la forma de evaluar las iniciativas de aprendizaje. Frente a indicadores tradicionales, como el número de horas de formación o de cursos impartidos, las organizaciones comienzan a priorizar métricas relacionadas con la aplicación del conocimiento, la mejora de procesos y el impacto sobre la productividad.
"El objetivo de un programa de formación no debería ser únicamente que las personas adquieran nuevos conocimientos, sino que unas semanas después trabajen de una forma diferente y obtengan mejores resultados. Solo entonces puede afirmarse que la formación ha generado un retorno real para la empresa", concluye Jordi Damià.

