Gestionar la frustración, la soft skill que puede marcar la diferencia en el futuro
El conocimiento técnico continúa siendo necesario, pero ya no resulta suficiente por sí solo para responder a las exigencias de un mercado laboral marcado por la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial. Las organizaciones otorgan actualmente un mayor peso a las soft skills (58%) que a las competencias técnicas o hard skills (42%), según la Guía del Mercado Laboral 2026 de Hays.
La evolución de los modelos de trabajo y la aceleración de los cambios tecnológicos están situando capacidades como la adaptación, la comunicación o el trabajo en equipo entre las principales prioridades de las empresas a la hora de seleccionar y desarrollar talento.
El trabajo en equipo es actualmente la habilidad humana más demandada, mencionada por el 26% de las organizaciones. Le siguen la gestión del cambio (24%), la comunicación (24%), la gestión de personas (24%) y la flexibilidad (22%). La importancia de estas capacidades se ha intensificado en entornos híbridos y remotos, donde la colaboración exige mantener la cohesión de los equipos sin compartir necesariamente un espacio físico y desarrollar habilidades relacionadas con la comunicación, la asertividad o la inteligencia emocional.
La gestión del cambio se consolida, además, como una de las competencias clave en un mercado en constante transformación. Las empresas buscan profesionales capaces de incorporar nuevas herramientas, procesos y formas de organización sin que ello afecte a su rendimiento o a su capacidad para trabajar con otros equipos.
“Nos encontramos en un momento de transición en el que la tecnología está transformando prácticamente todos los sectores, incluidos ámbitos tradicionalmente menos digitalizados, como la industria o la construcción” explica Albert Gallardo, Manager de Perm Recruitment Services en Hays España. “Por eso, las empresas valoran cada vez más a los profesionales capaces de adaptarse, aprender continuamente y desenvolverse con naturalidad en entornos cambiantes. El conocimiento técnico sigue siendo imprescindible, pero las soft skills son las que permiten aplicarlo de forma efectiva.”
Gestionar el fracaso y la frustración gana peso entre las competencias del futuro
Más allá de las habilidades que actualmente encabezan las demandas de las organizaciones, Hays identifica una capacidad que podría ganar protagonismo en los próximos años: la gestión de la frustración y del fracaso. En un contexto caracterizado por la inmediatez y el acceso rápido a información y oportunidades, las expectativas sobre la velocidad con la que deben alcanzarse determinados objetivos profesionales también han aumentado, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, el desarrollo de una carrera profesional continúa requiriendo tiempo, aprendizaje y capacidad para afrontar errores o periodos en los que los resultados no llegan.
Para Hays, saber gestionar emocionalmente estas situaciones, mantener el foco y continuar avanzando hacia un objetivo puede convertirse en un elemento diferencial entre los profesionales del futuro. Gallardo señala que “vivimos en una sociedad en la que todo es cada vez más inmediato y fácilmente sustituible. Sin embargo, el éxito profesional suele construirse después de muchos intentos, errores y momentos de frustración. Saber gestionar emocionalmente esas situaciones, mantener el foco y seguir trabajando hacia un mismo objetivo será una capacidad diferencial entre los candidatos del futuro”.
La creciente importancia de esta habilidad plantea también un reto para las organizaciones y sus áreas de Recursos Humanos: cómo identificar, desarrollar y acompañar competencias relacionadas con la resiliencia y la gestión emocional sin trasladar exclusivamente al empleado la responsabilidad de adaptarse a entornos laborales cada vez más exigentes.
Datos e inteligencia artificial, entre las competencias técnicas más demandadas
Mientras las competencias humanas ganan peso, las empresas también están redefiniendo las capacidades técnicas que consideran prioritarias. Según la Guía del Mercado Laboral 2026 de Hays, el análisis de datos, citado por el 34% de las organizaciones, y la inteligencia artificial y la automatización, con un 29%, encabezan el ranking de hard skills más demandadas.
Estas capacidades ya no se limitan a los perfiles tecnológicos. Cada vez más organizaciones buscan profesionales capaces de comprender estos entornos e incorporar sus herramientas al trabajo diario para mejorar la eficiencia y automatizar procesos. “La IA es como una calculadora: no basta con saber utilizarla, también hay que saber cuándo hacerlo. Puede ayudar a sintetizar información o automatizar determinadas tareas, pero el valor añadido del profesional sigue estando en el criterio, la experiencia y la capacidad de interpretar y complementar lo que ofrece la herramienta”, añade Gallardo.
Para Hays, el desarrollo tecnológico refuerza, precisamente, la necesidad de combinar las competencias técnicas con capacidades humanas. El dominio de una herramienta no sustituye la experiencia profesional ni el criterio necesario para interpretar sus resultados y decidir cómo utilizarlos.

