Lyreco alerta de los riesgos psicosociales asociados a la falta de autonomía, la hiperconexión y las herramientas de trabajo
El 76% de los trabajadores españoles considera decisivo disponer de modelos híbridos o flexibles al elegir empleo, según la Radiografía del trabajador 2026-27 de Lyreco. Con motivo de la Semana Europea de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la compañía reclama prestar atención a factores organizativos y tecnológicos que pueden afectar al bienestar psicológico de las plantillas.
La salud mental en el trabajo no depende únicamente de la carga de tareas o del ambiente laboral. La falta de autonomía para organizar la jornada, la conexión permanente fuera de horario, las interrupciones digitales y el uso de herramientas inadecuadas también pueden convertirse en factores de riesgo psicosocial.
Esta es una de las cuestiones que pone de relieve Lyreco con motivo de la Semana Europea de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se celebra del 19 al 23 de octubre, en el marco de la campaña europea «Juntos por la salud mental en el trabajo 2026-2028», impulsada por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA).
En España, el debate coincide con la conmemoración del 30º aniversario de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y con el proceso de reforma de esta normativa. El anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 28 de abril incorpora referencias expresas a la salud mental y los riesgos psicosociales y prevé un reglamento específico en esta materia.
La dimensión del problema también se refleja en los datos. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), entre los factores de riesgo psicosocial figuran las jornadas prolongadas, la disponibilidad permanente, la escasa capacidad de control sobre el ritmo de trabajo y los descansos, así como los equipos y las tecnologías mal diseñados o insuficientes.
La flexibilidad y la tecnología, factores clave para el bienestar
La autonomía para organizar el trabajo se ha convertido en una de las prioridades de los profesionales. Según la Radiografía del trabajador 2026-27, elaborada por Lyreco Iberia, el 76% considera decisivo disponer de modelos híbridos o flexibles al aceptar o rechazar un empleo, mientras que solo el 27% aceptaría volver a un modelo completamente presencial. Esta preferencia también se observa entre los profesionales de mayor edad: alcanza al 83% de los menores de 30 años y al 75% de quienes tienen entre 50 y 59 años.
Sin embargo, el acceso a estas modalidades presenta diferencias según el tamaño de la organización. El 67% de los trabajadores de grandes compañías ya trabaja con modelos flexibles, frente al 46% de quienes lo hacen en micropymes y entre autónomos, una brecha de 21 puntos porcentuales.
“Detrás de la conversación sobre salud mental hay una pregunta muy práctica: quién decide cómo se organiza la jornada. Los datos muestran que los trabajadores quieren tener voz en ello y que no todas las empresas han llegado todavía al mismo punto, sobre todo las más pequeñas. Esa diferencia importa cuando hablamos de prevención”, explica Claudia Caballero de la Serna, directora de Comunicación de Lyreco Iberia.
La tecnología constituye otro de los factores que influyen en la experiencia laboral. Según el estudio, uno de cada dos trabajadores españoles utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa en su rutina profesional y el 65% considera la tecnología esencial para su desempeño diario. Además, el 60% relaciona su motivación con la calidad del equipamiento tecnológico y las soluciones digitales que utiliza.
Aunque estas herramientas pueden reducir tareas administrativas y facilitar el trabajo, una digitalización mal planteada también puede incrementar las interrupciones, prolongar la disponibilidad fuera de horario y reducir la sensación de control sobre la jornada.
“Los datos apuntan a que lo importante no es tener más tecnología, sino que sea la adecuada: la que ahorra tiempo y no la que interrumpe la jornada. Una herramienta bien elegida puede aliviar presión y una mal planteada puede añadirla. Por eso la calidad de las herramientas ya forma parte de la conversación sobre bienestar”, destaca Caballero de la Serna.
Las condiciones físicas del entorno laboral también influyen en las prioridades de los empleados. El 67% considera importante disponer de mobiliario ergonómico, el 65% señala la necesidad de una temperatura adecuada y el 51% valora especialmente la reducción del ruido.
“La prevención no debería empezar cuando aparece el agotamiento. Las empresas pueden actuar mucho antes sobre cuestiones muy concretas: cargas y ritmos de trabajo razonables, autonomía, pausas, herramientas adecuadas, capacidad de desconexión o espacios que favorezcan la concentración. Son decisiones organizativas que forman parte del día a día de cualquier compañía”, señala Caballero de la Serna.
Para avanzar en la prevención, Lyreco apunta cuatro líneas de actuación para las empresas: evaluar los riesgos psicosociales mediante metodologías validadas, como FPSICO del INSST; ampliar la autonomía de los profesionales para organizar su trabajo; revisar las herramientas que generan interrupciones o sobrecarga; e integrar la prevención física y psicosocial en una misma estrategia.

