Aunque el 75% de los trabajadores en España afirma atravesar dificultades económicas, más de la mitad no se siente cómoda a la hora de solicitar un aumento salarial. Así lo revela el último Payroll Report elaborado por Remote, a partir de una encuesta realizada a más de 6.200 empleados de oficina, 500 de ellos en España.
Según el estudio, el 53% de los trabajadores españoles reconoce sentirse inseguro o incómodo al plantear una subida salarial a su empresa, lo que pone de manifiesto una brecha entre la situación financiera real de los empleados y su capacidad para negociar su remuneración en el entorno laboral.
A pesar del contexto económico, casi dos tercios de los empleados en España (62%) se declaran satisfechos con su salario actual. La satisfacción es especialmente elevada entre los trabajadores más jóvenes: el 89% de las personas de entre 16 y 24 años afirma estar conforme con su retribución. Sin embargo, este porcentaje desciende de forma progresiva con la edad, situándose en el 60% entre quienes tienen entre 35 y 44 años.
No obstante, esta percepción positiva convive con una situación de vulnerabilidad económica. La mayoría de los encuestados reconoce que tendría que ajustar su nivel de gasto si no recibiera un aumento salarial, y un 21% afirma que tendría dificultades para cubrir necesidades básicas como el alquiler o la alimentación. Solo un 11% asegura que podría mantener un estilo de vida cómodo y seguir ahorrando o invirtiendo sin cambios.
Inflación, coste de vida y ansiedad salarial
La inflación y el aumento del coste de vida siguen siendo una fuente de preocupación para los trabajadores. El 28% de los encuestados señala que tendría que realizar recortes financieros significativos para llegar a fin de mes, mientras que un 21% asegura que tendría serias dificultades para afrontar gastos básicos si su salario permaneciera estancado.
Además, más de la mitad de los empleados no se siente cómoda hablando abiertamente de su remuneración, y un 22% afirma que no lo haría en ningún caso. Estos datos reflejan lo que el informe describe como una creciente “ansiedad salarial”, incluso entre quienes declaran estar satisfechos con sus ingresos actuales.
“Es fundamental sacar las conversaciones sobre el sueldo de las sombras y fomentar un diálogo abierto basado en la transparencia y la equidad”, señala Judith Planella, directora de Marketing Regional de Remote. “La falta de comunicación genera estrés, erosiona la confianza y limita la capacidad de los empleados para defender su bienestar económico. En cambio, cuando se gestiona correctamente, la transparencia salarial impulsa culturas de alto rendimiento y compromiso”.
La falta de diálogo y de respuesta a las expectativas salariales también tiene un impacto directo en la retención del talento. Según el estudio, el 49% de los trabajadores consideraría abandonar su empleo si planteara una inquietud salarial y no recibiera una respuesta satisfactoria por parte de la empresa.
Para Planella, este escenario supone un reto estratégico para las organizaciones: “Aunque es positivo que muchos empleados se sientan satisfechos con su salario hoy, esa percepción puede cambiar a medida que avanzan en sus carreras y aumentan sus responsabilidades personales y financieras. La remuneración no es solo una cuestión de cifras, sino también de contexto, momento y capacidad de escucha por parte de las empresas”.
Diferencias por género y generación
El informe también identifica desigualdades relevantes por género. Aunque los niveles de satisfacción salarial son similares entre hombres y mujeres, ellas se sienten mucho menos cómodas a la hora de pedir un aumento: solo el 34% de las mujeres se atrevería a plantearlo, frente al 52% de los hombres.
Por generaciones, los trabajadores de mayor edad muestran mayor seguridad al solicitar una revisión salarial, mientras que los más jóvenes son los que reaccionan con mayor contundencia si sus expectativas no se ven satisfechas. De hecho, el 100% de los empleados entre 16 y 24 años afirma que consideraría dejar su puesto si la respuesta de la empresa a su solicitud salarial no fuera favorable, frente al 28% de los mayores de 55 años.
