La satisfacción laboral en España cae al 27,8% y aumenta el malestar emocional en el trabajo
La satisfacción laboral en España continúa mostrando signos de deterioro, mientras crecen las emociones negativas asociadas al trabajo. Así lo refleja la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España elaborada por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), que sitúa en un 27,8% el porcentaje de profesionales satisfechos con su empleo en 2025, frente al 31,2% registrado el año anterior.
El informe apunta a un empeoramiento del clima emocional en las organizaciones. La motivación también desciende, pasando del 18,2% al 15,4%, mientras que aumentan sensaciones como la ansiedad (del 15% al 17,8%), la preocupación (del 11,3% al 14,1%) y la insatisfacción (del 12,8% al 14,4%). En cambio, emociones positivas como la confianza, la gratitud o la felicidad se mantienen relativamente estables, entre el 9% y el 13%.
“En conjunto, la balanza se inclina hacia un mayor malestar, con signos de desgaste progresivo del ánimo, aunque una parte importante de los trabajadores siga valorando su empleo de forma optimista”, señala Jaume Pey, director general de anefp.
Desde la perspectiva sociodemográfica, las diferencias no son especialmente acusadas, aunque el estudio detecta una mayor presencia de mujeres y de profesionales mayores de 56 años entre quienes declaran estar satisfechos con su trabajo.
En paralelo a este deterioro emocional, el estrés laboral muestra una ligera mejora. Los niveles de estrés alto descienden del 29,7% al 27%, mientras que el estrés muy alto pasa del 11,5% al 10,5%, lo que supone una reducción global del 3,7% en un año. Sin embargo, el impacto sigue siendo significativo, especialmente entre mujeres (38,6% frente al 36,4% de los hombres) y en la franja de edad de 41 a 55 años, donde alcanza el 40,9%. Entre los jóvenes, el 35,2% reconoce sufrir niveles elevados de estrés.
El informe también pone de relieve el peso del trabajo en la salud mental. Más de la mitad de los españoles (55,8%) lo identifican como uno de los factores que más influyen negativamente en su bienestar emocional, lo que refuerza la necesidad de integrar estrategias de salud mental en la gestión de personas.
En materia de desarrollo profesional, persisten percepciones de desigualdad. El 39,9% de los encuestados considera que el género influye de forma significativa en las oportunidades laborales, mientras que este porcentaje se eleva al 48,3% cuando se trata de la edad. Aun así, una parte relevante de la población opina lo contrario: el 54,2% cree que el género tiene poco o ningún impacto, y el 46,5% mantiene esta percepción respecto a la edad.
Por último, el estudio refleja un clima de incertidumbre generacional. El 48,5% de los españoles se muestra pesimista o muy pesimista sobre el futuro de los jóvenes en términos de oportunidades y calidad de vida, una cifra prácticamente estable respecto a 2024. Las posiciones optimistas siguen siendo minoritarias y descienden ligeramente, mientras crecen las posturas neutras. En conjunto, se consolida la percepción de que la próxima generación afrontará un contexto más complejo que el actual.
Estos datos dibujan un escenario en el que las organizaciones se enfrentan al reto de reforzar el bienestar emocional, revisar sus políticas de desarrollo y avanzar hacia entornos laborales más equitativos y sostenibles desde el punto de vista humano.

