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29 Abr 2026
Bienestar
29 Abr 2026

La reforma de la prevención de riesgos laborales pone el foco en la salud mental en pleno auge del absentismo

Sala-Reuniones-Consejo-Ministros
“La evaluación de la salud mental en grandes organizaciones, con la frecuencia y profundidad que plantea el nuevo marco, es difícilmente abordable sin herramientas tecnológicas” - Angelines Basagoiti (Healthy Minds)

El Consejo de Ministros dio luz verde el pasado 28 de abril al Anteproyecto de Ley que reforma la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995 y el Reglamento de los Servicios de Prevención de 1997, con el objetivo de adaptar la normativa a los cambios del mercado laboral y la realidad social actual.

La aprobación coincide con el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y se produce en un contexto marcado por cifras récord de absentismo laboral. En España, el coste derivado de las bajas por incapacidad temporal roza los 30.000 millones de euros anuales, con más de 14.000 millones asumidos por las empresas y cerca de 15.600 millones por la Seguridad Social, según el informe de Randstad sobre absentismo en 2025. En este escenario, las bajas vinculadas a la salud mental han ganado peso de forma significativa, impulsadas por factores como el estrés, la ansiedad o la fatiga asociada a los nuevos entornos laborales.

Entre las principales novedades, el texto incorpora por primera vez una referencia expresa a la salud mental y a los riesgos psicosociales, que serán desarrollados en un reglamento específico. Además, se propone reforzar la vigilancia de la salud mental en las empresas y ampliar el alcance de la evaluación de estos riesgos, en línea con su creciente impacto en el entorno laboral.

Asimismo, se establece la obligatoriedad de adoptar medidas de actuación frente a catástrofes y fenómenos meteorológicos adversos. El anteproyecto también amplía el concepto de daños a la salud derivados del trabajo, incluyendo no solo los físicos, sino también los de carácter mental, y refuerza la obligación empresarial de informar sobre los riesgos laborales, tanto generales como específicos de cada puesto o función.

Otra de las claves de la reforma es la incorporación de la perspectiva de género en la prevención. Las empresas deberán garantizar la protección frente a situaciones de violencia y acoso sexual o por razón de sexo, además de mejorar la protección de las trabajadoras embarazadas o en periodo de lactancia.

En el ámbito organizativo, se introduce la figura de los agentes territoriales de prevención de ámbito autonómico, que actuarán especialmente en empresas de menos de diez personas trabajadoras, con el objetivo de extender la cultura preventiva también a las pymes.

Más allá del plano normativo, el reto estará en su aplicación efectiva. Desde Healthy Minds, compañía española pionera en aplicar inteligencia artificial a la evaluación de riesgos psicosociales, señalan que la implementación puede resultar especialmente compleja en grandes organizaciones.

“La evaluación de la salud mental en grandes organizaciones, con la frecuencia y profundidad que plantea el nuevo marco, es difícilmente abordable sin herramientas tecnológicas”, explica Angelines Basagoiti, CEO de la compañía. “Los tiempos y los costes asociados a este tipo de evaluaciones pueden ser inasumibles para muchas empresas, especialmente aquellas de más de 250 empleados”, añade.

Con todo, la reforma supone un avance hacia un modelo de prevención más integral y alineado con los desafíos actuales del mercado laboral, en el que la salud mental gana protagonismo dentro de la agenda de RRHH.