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05 May 2026
Formación
05 May 2026

La falta de tiempo y constancia frena el aprendizaje de idiomas en España, con impacto en la empleabilidad

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Un estudio de Preply revela que casi la mitad de los adultos no estudia nuevas lenguas por falta de tiempo, mientras crece la percepción de que no dominarlas limita las oportunidades laborales

El aprendizaje de idiomas continúa siendo una asignatura pendiente en España, pese a su impacto directo en la empleabilidad y el desarrollo profesional. Así lo refleja un estudio de Preply, que identifica la falta de tiempo, la escasa constancia y las barreras emocionales como los principales frenos para que los adultos incorporen nuevas lenguas a su formación.

En concreto, el 45,7% de los españoles afirma no estudiar idiomas por falta de tiempo, mientras que un 33,5% reconoce no tener el hábito de la constancia. A estas dificultades se suman factores como la vergüenza o la falta de confianza, señalados por el 21% de los encuestados, y la percepción de edad como limitación, mencionada por el 18,5%.

“En una sociedad multicultural y globalizada como la actual, no querer aprender nuevos idiomas es un hándicap. No solo por razones económicas y laborales, sino por todo lo que una persona puede perder a nivel intelectual, cultural y emocional por no atreverse a añadir otra lengua”, explica Sofía Tavares, directora de marca de Preply.

El estudio pone de relieve que estas barreras no solo afectan al desarrollo personal, sino también a la trayectoria profesional. Más del 32% de los encuestados considera que no dominar otros idiomas supone una pérdida de oportunidades laborales, mientras que un 31% cree que limita sus experiencias en viajes y más de un 23% lo vincula con dificultades para acceder a contenidos como medios de comunicación o información cotidiana. “No es un problema de España, sino que estos sentimientos se replican en todo el mundo porque son comunes e incluso normales, aunque hay que intentar acabar con ellos”, explica Tavares.

A nivel global, el informe identifica obstáculos similares y añade otros factores como el coste económico del aprendizaje (15%) o el desconocimiento sobre métodos y recursos disponibles (20%). En este contexto, la tecnología ha ampliado significativamente el acceso a la formación en idiomas, permitiendo modelos más flexibles y personalizados.

“Hoy en día hay múltiples opciones para aprender idiomas. Y no hace falta acudir presencialmente a una academia como se ha hecho tradicionalmente. En Preply, por ejemplo, conectamos a más de 100.000 profesores con millones de alumnos de diferentes puntos del mundo. Una chica desde Madrid o un jubilado desde Ávila pueden aprender inglés, francés o alemán desde su casa y con nativos”, concreta Tavares.

Este cambio de paradigma ha facilitado el acceso al aprendizaje, que anteriormente estaba más limitado a entornos académicos específicos. Además, el enfoque personalizado y el contacto directo con profesores nativos se posicionan como elementos diferenciales frente a otros modelos. “Cuando hablamos de aprender con tecnología no nos referimos a hacerlo mediante una aplicación de autoaprendizaje donde se repiten los ejercicios y aprendes a base de memoria. La tecnología ya nos permite que tu profesor particular de italiano, por ejemplo, te esté dando clase desde Roma y puedas aprender conversaciones reales para situaciones reales”, detalla Sofía Tavares.

En esta línea, el II Estudio de Eficiencia de Preply, elaborado junto a Leanlab Education, concluye que quienes estudian idiomas con profesor particular duplican sus probabilidades de alcanzar sus objetivos frente a quienes optan por aplicaciones de autoaprendizaje, gracias a una mayor confianza y una mejor comprensión lectora.

Más allá del ámbito laboral, el aprendizaje de idiomas se consolida como una herramienta clave para el desarrollo personal, la conexión cultural y la mejora de las relaciones en un entorno cada vez más globalizado. Un reto que, según los datos, sigue condicionado por barreras estructurales y emocionales que aún persisten en la población.