La Fundación Adecco identifica las claves que marcarán la agenda DEI de las empresas en 2026

En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la polarización social y una creciente presión regulatoria, la Diversidad, la Equidad y la Inclusión (DEI) afrontan en 2026 un punto de inflexión. Así lo señala la Fundación Adecco en su informe “Tendencias Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) 2026: Volver a la esencia”, que identifica los principales ejes que orientarán la gestión de la diversidad en las empresas españolas durante el próximo año.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “2026 será el año de volver a la esencia de la DEI. En un momento de fuerte polarización, resulta clave apartar el ruido ideológico y recuperar el sentido profundo de estas políticas: una diversidad conectada con los retos reales del país, integrada en la estrategia empresarial y orientada a mejorar la vida de las personas a través del compromiso responsable de las empresas”.

Retos sociales que impactan directamente en la gestión del talento

El informe subraya que las organizaciones operan en un escenario social complejo que condiciona su capacidad para atraer, desarrollar y fidelizar talento, así como su legitimidad social. Entre los principales retos destacan:

  • Escasez estructural de talento, agravada por el envejecimiento poblacional y los desajustes formativos, que sitúa la inclusión laboral como una palanca estratégica para activar colectivos infrarrepresentados como personas con discapacidad, profesionales sénior, jóvenes con trayectorias discontinuas o población migrante.
  • Envejecimiento demográfico y edadismo, con un índice de envejecimiento del 148%, que obliga a repensar las carreras profesionales, impulsar el reskilling y avanzar hacia modelos de envejecimiento activo.
  • Bloqueo generacional de la población joven, marcado por el desempleo, la precariedad y las dificultades de acceso a la vivienda, que exige propuestas de valor más estables y coherentes por parte de las empresas.
  • Migración como factor estructural de competitividad, donde el reto pasa de la gestión de la urgencia a la planificación estratégica del talento, apoyada en el nuevo Reglamento de Extranjería.
  • Igualdad de género, con avances normativos, pero brechas persistentes. La aplicación de la Directiva Europea de Transparencia Salarial antes de junio de 2026 convierte la igualdad retributiva en un indicador clave de calidad del empleo y buen gobierno.
  • Discapacidad y accesibilidad, donde la Ley Europea de Accesibilidad impulsa un cambio hacia la inclusión real en la empresa ordinaria, más allá de los entornos protegidos.
  • Derechos LGTBI, con el foco puesto en la implementación efectiva de protocolos, formación y entornos seguros, alejados de la polarización.
  • Bienestar integral, que en 2026 se consolida como pilar estructural de la DEI, directamente vinculado a productividad, compromiso y sostenibilidad del empleo.
Tendencias DEI 2026: de la narrativa al impacto

A partir de estos retos, la Fundación Adecco identifica varias tendencias que marcan una evolución hacia una DEI más madura, estratégica y exigente:

  • Despolarización del discurso: frente a un backlash moderado, las empresas avanzan desde la batalla cultural hacia enfoques basados en ética empresarial, propósito y rigor estratégico.
  • Liderazgo DEI 360º: la inclusión se consolida como una responsabilidad directa de la alta dirección, entendida como condición para la competitividad, la excelencia y la legitimidad social.
  • Modelos DEI más integrados: las organizaciones evolucionan hacia enfoques DEI360º capaces de integrar impacto social y excelencia empresarial, demostrando que ambos objetivos pueden reforzarse mutuamente.
  • La DEI entra en “modo auditoría”: la presión regulatoria impulsa una gestión basada en datos, indicadores y evidencias. El reto ya no es reportar más, sino reportar mejor, con información relevante y conectada con la estrategia.
  • La inteligencia artificial como aliada: aplicada con ética, gobernanza y foco en el impacto humano, la IA puede contribuir a reducir sesgos y mejorar la equidad en la toma de decisiones, en línea con el marco establecido por el AI Act europeo.

En conjunto, el informe apunta a un cambio de etapa: una DEI menos declarativa y más integrada en el negocio, orientada a resultados y alineada con los grandes desafíos sociales y económicos. “La DEI que aporta valor es la que se mide, se demuestra y tiene impacto real en las personas y en las organizaciones”, concluye Mesonero.