Los trabajadores prefieren jefes inspiradores y dialogantes, aunque los estilos autoritarios siguen presentes
El liderazgo coercitivo es el menos deseado por los profesionales, mientras que los modelos orientativo y afiliativo encabezan las preferencias, con un 22% cada uno, según un estudio de InfoJobs. La edad también influye en las expectativas: los jóvenes valoran especialmente a los responsables que les ayudan a desarrollarse y los mayores de 55 años prefieren líderes participativos.
InfoJobs analiza la relación entre los estilos de liderazgo presentes en las empresas y las preferencias de los trabajadores. Según su consulta sobre modelos de liderazgo y cambio generacional, los profesionales valoran especialmente a los responsables que generan confianza, cuidan el bienestar del equipo e inspiran y motivan a sus colaboradores. Sin embargo, estos modelos no siempre coinciden con los que encuentran en su entorno laboral.
El estudio refleja una diferencia entre el liderazgo que ejercen los responsables directos y el que desean sus equipos. Mientras que los modelos afiliativo y orientativo encabezan las preferencias de los trabajadores, el liderazgo coercitivo, basado en dar instrucciones que no se cuestionan, es el menos apreciado, pese a seguir presente en las organizaciones.
Esta relación entre liderazgo y experiencia laboral cobra relevancia en un contexto en el que el bienestar y la satisfacción pueden influir en la decisión de permanecer en una empresa o buscar otro empleo.
El liderazgo autoritario, el menos deseado
La clasificación de estilos de liderazgo de Daniel Goleman permite identificar seis modelos habituales en los entornos de trabajo. Según InfoJobs, el estilo afiliativo, centrado en las relaciones personales, el bienestar y la confianza, es el que más trabajadores reconocen en sus responsables directos, con un 14%. En el extremo opuesto se encuentra el liderazgo formativo o de mentoría, identificado por el 8%.
Los estilos coercitivo, democrático y orientativo representan un 12% cada uno, mientras que el modelo marcapasos, en el que el responsable lidera dando ejemplo y marca un elevado nivel de exigencia, alcanza el 10%. Además, un 30% de los encuestados no identifica a su superior con ninguno de estos estilos y un 2% trabaja sin responsable directo.
Las preferencias de los profesionales dibujan un escenario diferente. Los modelos orientativo y afiliativo comparten la primera posición, con un 22% cada uno. El liderazgo democrático, que fomenta la participación y el consenso, ocupa el tercer puesto, con un 18%, seguido del marcapasos (14%) y el formativo (13%).
El estilo coercitivo queda relegado a la última posición, con un 9%. Los resultados apuntan así a una preferencia por responsables que combinen la orientación y la motivación con la atención a las relaciones personales, frente a modelos basados en la imposición.
Los jóvenes buscan mentores y los sénior, participación
Las expectativas sobre el liderazgo también varían según la edad y el momento de la carrera profesional. Entre los trabajadores de 16 a 24 años, el estilo formativo es el preferido por el 19%, frente al 9% de los mayores de 55 años. Para quienes comienzan su trayectoria laboral, el acompañamiento, el aprendizaje y una orientación clara pueden resultar especialmente relevantes.
Por su parte, el liderazgo democrático gana peso entre los profesionales de más de 55 años, con un 20%, frente al 13% de los jóvenes de 16 a 24 años. Este modelo se caracteriza por consultar al equipo antes de tomar decisiones y favorecer la colaboración.
Los datos reflejan distintas expectativas en función de la experiencia acumulada: mientras que los profesionales más jóvenes valoran especialmente el apoyo para desarrollar sus competencias, los de mayor edad conceden más importancia a la participación y al reconocimiento de su criterio.
La diversidad de edades en las plantillas también influye en la forma de entender el trabajo y las relaciones con los responsables. Según InfoJobs, el 56% de la población activa considera que compartir empresa con profesionales de distintas generaciones es una ventaja, frente al 12% que no lo ve así. Entre los mayores de 55 años, la proporción favorable aumenta hasta el 60%.
Además, el 48% de los encuestados cree que las nuevas generaciones están obligando a las empresas a replantear sus modelos de trabajo y liderazgo, frente al 14% que discrepa. Esta percepción alcanza el 53% entre los jóvenes de 16 a 24 años.
Al mismo tiempo, el 42% considera que las compañías no se están adaptando con suficiente rapidez a los nuevos valores y formas de trabajar, frente al 16% que no está de acuerdo.
Las diferencias también se aprecian en la percepción de los posibles conflictos. El 41% de los jóvenes de 16 a 24 años considera que el choque de expectativas entre generaciones provoca tensiones difíciles de gestionar en las empresas. Esta proporción desciende al 33% en el conjunto de la población activa y al 26% entre los mayores de 55 años.
Aunque la convivencia generacional se percibe mayoritariamente como una oportunidad, los resultados apuntan a la necesidad de adaptar los modelos de liderazgo a las distintas expectativas de los equipos y gestionar las diferencias para favorecer la colaboración.
Estabilidad y seguridad, entre las prioridades laborales
El estudio también examina el papel que ocupa el trabajo en la vida de los profesionales y sus expectativas respecto a las empresas. El 60% prioriza la estabilidad contractual y salarial, frente al 16% que concede mayor importancia a valores como la equidad, la diversidad y el compromiso social.
Asimismo, el 54% entiende el trabajo principalmente como una forma de ganar dinero, frente al 20% que lo considera un elemento de identidad personal. En cuanto al entorno laboral, el 55% prefiere organizaciones estables y previsibles, frente al 21% que se inclina por empresas más exigentes, con oportunidades de crecimiento profesional continuado.
La edad también marca diferencias en la forma de afrontar las responsabilidades. Entre los mayores de 55 años, el 35% destaca por una actitud proactiva, frente al 31% del conjunto de los trabajadores y el 21% de los jóvenes de 16 a 24 años. Estos últimos muestran una mayor preferencia por realizar correctamente sus tareas y esperar indicaciones, una opción elegida por el 48%, frente al 42% general.
Por último, los profesionales de más de 55 años muestran una mayor inclinación hacia el esfuerzo y el trabajo duro, con un 28%, dos puntos porcentuales por encima de la media.
En conjunto, los resultados de InfoJobs reflejan que las expectativas laborales no son homogéneas y que la edad, la experiencia y las prioridades personales influyen tanto en la relación con el trabajo como en el tipo de liderazgo que los profesionales esperan de sus responsables.

