El espacio de trabajo se consolida como palanca estratégica entre la presión de costes y la experiencia del empleado
El papel de los espacios de trabajo en la estrategia empresarial está experimentando una transformación profunda. Lejos de ser un mero soporte operativo, la oficina se consolida como una palanca clave para la productividad, la cultura corporativa y la atracción de talento, en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la digitalización y la evolución de los modelos laborales.
Diversos estudios recientes coinciden en señalar esta tendencia. Según datos de ISS, el 83% de los directivos reconoce que el entorno laboral tiene un impacto significativo en el éxito de la organización, influyendo en aspectos como el compromiso, la resiliencia y la retención del talento. Sin embargo, esta creciente relevancia convive con tensiones estructurales: el 60% de las empresas a nivel global —y el 69% en España— sigue situando la optimización de costes como su principal prioridad.
En este contexto, el bienestar de las personas gana peso en la agenda corporativa. A nivel global, el 45% de las organizaciones lo sitúa como una prioridad, aunque su implementación efectiva sigue siendo desigual. Como señala Ricard Casas, director general de Personas y Cultura de ISS Iberia, “los espacios de trabajo son clave y tienen un gran potencial, especialmente en aspectos como la retención de talento. Por ello, las organizaciones deben ir más allá de su discurso de buenas intenciones y comprometerse a integrar el bienestar y la experiencia de las personas usuarias en sus modelos operativos, apoyándose en la implicación activa de los equipos”.
La transformación digital emerge como otro eje clave, aunque también presenta brechas relevantes. En España, el 60% de los directivos considera la digitalización un factor disruptivo, por encima de la media global (46%), pero solo el 19% la prioriza dentro del Facility Management. Además, un 30% de las compañías reconoce depender de proveedores externos para acceder a herramientas digitales y análisis de datos.
“Pese a que España está dando pasos importantes en la tecnología, aún queda un largo camino por recorrer para convertir ese interés en resultados tangibles y, para ello, debemos apostar por el talento que utilizará esas herramientas digitales, impulsando la formación continua y el desarrollo de capacidades en los equipos, Ricard Casas.
La oficina en la era híbrida: menos puestos fijos, más experiencias
En paralelo, el modelo híbrido se consolida y redefine el uso de las oficinas. Según un estudio de Steelcase, cerca del 70% de los empleados acudirá al menos tres días por semana al espacio de trabajo, mientras que casi la mitad lo hará a tiempo completo. Este patrón impulsa una reconfiguración del espacio: disminuye el peso del puesto fijo y aumenta la diversidad de entornos, desde zonas de concentración hasta espacios colaborativos o áreas informales.
Además, el 96% de las empresas planea transformar sus oficinas en los próximos dos años, reflejando una transición desde soluciones temporales hacia modelos más estables y estratégicos. La inteligencia artificial también comienza a influir en el diseño, generando nuevas necesidades —como espacios adaptados a herramientas de voz— pero también promoviendo áreas de desconexión para mitigar la sobrecarga cognitiva.
Un activo estratégico a largo plazo
A medio y largo plazo, la relevancia de la oficina se mantiene. El informe Workplace Trends España 2026, elaborado por Savills y PwC, indica que el 75% de las empresas considera que seguirá siendo importante dentro de diez años. Este dato se enmarca en un escenario de crecimiento: el 62% de las compañías prevé aumentar plantilla y el 54% espera ampliar superficie, aunque no necesariamente de forma proporcional.
La oficina se consolida como un espacio para la colaboración, la cultura corporativa y la cohesión intergeneracional, en entornos donde conviven hasta cinco generaciones. En este sentido, el 71% de las empresas ya ha modificado sus espacios en los últimos cinco años y el 70% prevé hacerlo de nuevo en la próxima década.
El enfoque también evoluciona desde un modelo centrado en tareas hacia uno centrado en las personas. Como explica Leyre Octavio de Toledo, Executive Director y Head of Architecture and Occupier Solutions en Savills, “la flexibilidad y los modelos híbridos ya no están en el centro del debate, han sido desbancados por el concepto de experiencia y el foco está ahora en las personas y su bienestar. Estamos pasando de un modelo basado en los tipos de tarea a un concepto human-centric, basado en diversidad de perfiles, emociones y con la salud mental muy presente”.
En conjunto, los datos apuntan a un cambio estructural en la concepción de los espacios de trabajo. El reto para las organizaciones pasa por cerrar la brecha entre estrategia y ejecución: equilibrar la presión por los costes con la inversión en entornos que impulsen el rendimiento, integrar la tecnología de forma efectiva y situar realmente a las personas en el centro. En este nuevo paradigma, el espacio de trabajo se consolida como un elemento clave de la función de Recursos Humanos y de la competitividad empresarial.

