“Deixem Petjada”: el Ayuntamiento de Gavà humaniza la jubilación y convierte cada salida en un legado colectivo
En muchas organizaciones, la jubilación continúa siendo un trámite silencioso que apenas deja rastro. En el Ayuntamiento de Gavà decidieron darle la vuelta a esa lógica. Bajo el nombre de “Deixem Petjada” —“Dejamos huella”—, el consistorio ha puesto en marcha un programa que convierte el final de la vida laboral en un proceso de reconocimiento, acompañamiento emocional y preservación del conocimiento colectivo.
La iniciativa, impulsada desde el departamento de Recursos Humanos y Organización, parte de una idea sencilla pero transformadora: las personas no solo dejan tareas o expedientes cuando se marchan, también dejan experiencia, vínculos, cultura organizativa y memoria compartida. “Lo que nos llevó a impulsar ‘Deixem Petjada’ fue, precisamente, darnos cuenta de que estábamos tratando un momento clave de la vida laboral de manera demasiado administrativa y poco humanizada”, explica Gemma Mercadal, Técnica de Desarrollo del Talento del Ayuntamiento de Gavá.
Un cambio de mirada sobre la jubilación
La reflexión nació tras detectar una realidad repetida dentro de la organización. Muchas personas cercanas a la jubilación acudían al departamento de Recursos Humanos con dudas e incertidumbres sobre el futuro inmediato, pero también con la necesidad de ser escuchadas y reconocidas tras años de trayectoria profesional. “Era interesante ver cómo se acercaban al departamento de Recursos Humanos buscando un momento donde ser escuchados en su viaje a través de los años en la organización”, recuerda Mercadal.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento observaba cómo se perdía un conocimiento acumulado durante décadas sin que existiera un sistema estructurado para conservarlo y transmitirlo. A ello se sumaba otra necesidad menos visible: la de los propios equipos, que querían despedir y agradecer la trayectoria de sus compañeros de una manera más cercana y significativa. “Todo esto nos hizo replantear este momento y entenderlo no como un cierre administrativo, sino como una etapa que merece acompañamiento, reconocimiento y planificación”, señala.

El “Llibre de records”, el corazón emocional del proyecto
Uno de los pilares más visibles de “Deixem Petjada” es el “Llibre de records” —Libro de recuerdos—, una pieza física en la que compañeros y compañeras escriben mensajes, anécdotas y palabras de reconocimiento para la persona que se jubila.
La iniciativa ha tenido un impacto especialmente fuerte entre los equipos. “La respuesta ha sido muy bonita. El ‘Llibre de records’ se ha convertido en una de las partes más emocionantes y apreciadas del proyecto”, explica Mercadal.
Las páginas del libro recogen preguntas como “Define en una palabra a esta persona”, “¿Qué recuerdo perdurará en ti?” o “¿Qué pones en valor de ella?”. El resultado es un retrato colectivo que trasciende lo profesional y pone en primer plano la dimensión humana de las relaciones laborales.
El proyecto también ha permitido abrir espacios de despedida a personas de otros departamentos que, aunque no trabajaran directamente con quien se jubila, querían participar en ese reconocimiento. Según Mercadal, este gesto fortalece el sentimiento de pertenencia y cohesiona a los equipos. “Hemos notado que este gesto tiene un efecto muy positivo en el clima laboral. Las personas se sienten más valoradas y apreciadas, no solo por sus logros profesionales, sino también por la huella humana que dejan en la organización”.
Preservar la “sabiduría” antes de que se pierda
El segundo gran eje del programa se centra en la gestión del conocimiento. Bajo el nombre de “Càpsules de Saviesa” —Cápsulas de Sabiduría—, el Ayuntamiento documenta el conocimiento crítico de las personas que se jubilan para facilitar el relevo generacional.
El proceso comienza desde el momento en que la persona comunica su jubilación. A partir de ahí, se activa un acompañamiento estructurado que incluye reuniones, fichas de recogida de conocimiento y la elaboración de materiales útiles para quienes ocuparán el puesto en el futuro. “Actualmente utilizamos unos documentos estructurados que nos permiten, a través de una ficha, hacer una recogida del conocimiento tangible e intangible que la persona ha adquirido a lo largo de los años”, explica Mercadal.
El objetivo no es solo conservar procedimientos técnicos. También se intenta capturar aquello que raramente aparece en manuales: dinámicas internas, relaciones personales, estrategias informales o comprensión de la cultura organizativa.
“Durante este proceso no solo se traspasa conocimiento técnico, sino también la ‘sabiduría’ adquirida a lo largo de los años”, resume. En algunos casos, las personas elaboran junto a Recursos Humanos manuales de procedimiento, videotutoriales o recursos específicos pensados para sus sucesores.
Acompañamiento emocional
El programa incorpora además un componente psicológico y emocional poco habitual en la administración pública. Mercadal reivindica la necesidad de introducir perfiles especializados en las áreas de Recursos Humanos del sector público, tradicionalmente enfocadas desde una perspectiva más jurídica y administrativa. “El perfil de los psicólogos en los recursos humanos del ámbito público se ha convertido en una necesidad crucial”, sostiene.
Dentro de “Deixem Petjada”, la psicóloga del departamento acompaña individualmente a cada participante mediante entrevistas iniciales, sesiones de seguimiento y cierre, además de dinámicas grupales con los equipos cuando la persona lo solicita. “El acompañamiento a la persona que se jubila es uno de los aspectos más cuidados del programa, porque sabemos que este proceso no solo es una cuestión técnica, sino también emocional”, explica Mercadal.

Hasta ahora, el Ayuntamiento ha acompañado a cuatro personas en 2024 y a cinco durante 2025. Además, prevé incorporar a ocho más antes de finales de 2026.
Con una plantilla de alrededor de 500 trabajadores y 49 jubilaciones previstas entre 2024 y 2028, el consistorio calcula que este proceso afectará a cerca del 10% de su personal en los próximos años. “El objetivo es que el 50% de las personas que se jubilan se adhieran al programa, y la tendencia actual nos indica que vamos por el buen camino”, asegura Mercadal.
Aunque todavía están midiendo el impacto concreto de las “Càpsules de Saviesa” sobre el tiempo de adaptación de las nuevas incorporaciones, el Ayuntamiento ya ha identificado un problema estructural: en la administración pública, las sustituciones no siempre son inmediatas y pueden pasar meses entre una salida y una nueva incorporación.
“Estas cápsulas nacieron con el objetivo de dar cobertura a esta transición entre la marcha y la entrada”, explica. Para ello, el proyecto evoluciona hacia formatos más dinámicos y pedagógicos, combinando documentación escrita con vídeos, tutoriales y sesiones formativas.
“Queremos que el conocimiento no solo sea almacenado, sino también transmitido de manera que sea fácil de asimilar, accesible en cualquier momento y capaz de generar un impacto duradero”, concluye Mercadal.

