Philip Morris triplica su plantilla en España y eleva su productividad un 60% por encima de la media industrial
La metamorfosis de un modelo de negocio no solo implica un cambio en el catálogo de productos, sino una profunda reestructuración del capital humano. Así lo refleja el primer informe “Impacto socioeconómico de Philip Morris en España: empleo, oportunidades y progreso”, elaborado por la consultora The European House Ambrosetti.
El estudio detalla cómo la transición de la multinacional desde la fabricación tradicional de cigarrillos hacia el desarrollo de alternativas sin humo —respaldadas por ciencia y tecnología— ha actuado como el gran motor de su estrategia de talento en el país.
En la última década, Philip Morris ha pasado de ser una tabacalera convencional a una compañía intensiva en I+D, un giro estratégico que ya representa el 42% de sus ingresos netos globales en 106 mercados. Este cambio de rumbo ha tenido un reflejo directo en la estructura de sus equipos en España, donde la plantilla directa ha experimentado un crecimiento exponencial hasta superar los 1.000 profesionales, lo que supone triplicar su volumen de colaboradores en los últimos diez años.
La evolución del perfil profesional dentro de la organización ha venido acompañada de un notable incremento en la eficiencia operativa. Según recoge el informe, la productividad de los empleados de Philip Morris en España se sitúa un 60% por encima de la media del sector industrial, un dato que la compañía vincula directamente a la capacitación, la digitalización de procesos y la atracción de perfiles altamente cualificados para acompañar su nuevo modelo de negocio.
Para sostener este ritmo de transformación, la política de adquisición de talento ha puesto el foco en las nuevas generaciones. Solo en el último año, la firma ha incorporado a más de 260 jóvenes profesionales mediante alianzas estratégicas con universidades y centros educativos, consolidando una cantera adaptada a las nuevas exigencias tecnológicas y científicas del mercado.
Más allá del impacto directo en su estructura corporativa, la actividad global de la compañía genera un impacto económico superior a los 3.300 millones de euros en España (equivalente al 0,23% del PIB nacional). Esta huella incluye un importante efecto tractor en el empleo indirecto y regional, con inversiones clave en Extremadura —donde ha destinado 230 millones de euros en la última década a la compra de hoja de tabaco— y Canarias, centro desde el que exporta a 12 países de la Unión Europea.

