Más de 7 de cada 10 jóvenes de la Generación Z han rechazado una oferta laboral en el último año
La Generación Z está introduciendo nuevos criterios a la hora de valorar el empleo. La estabilidad, el bienestar, la conciliación y las posibilidades de desarrollo pesan cada vez más en sus decisiones profesionales, mientras que la permanencia en una empresa deja de entenderse como un compromiso incondicional. Así lo refleja el informe “Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?”, elaborado por Gi Group Holding, que analiza las expectativas y experiencias de los jóvenes centennials en el mercado laboral.
La actitud más selectiva ante las ofertas de empleo es uno de los principales indicadores de este cambio. El 65,7% de los jóvenes españoles asegura haber rechazado alguna oferta laboral durante el último año, porcentaje que se eleva hasta el 71,6% entre los jóvenes madrileños. Los principales motivos de rechazo a nivel nacional son los horarios incompatibles con la vida personal (23,7%), los salarios insuficientes (19,8%) y la falta de estabilidad laboral (16,4%).
El contexto ayuda a explicar esta actitud. El 47,3% de los jóvenes madrileños percibe el mercado laboral como precario, mientras que un 40,1% considera especialmente complicado acceder a un empleo. Además, el 38,4% de los centennials españoles cree que existen pocas oportunidades reales de crecimiento profesional a largo plazo.
"La Generación Z no está cuestionando el valor del trabajo, sino las condiciones en las que quiere desarrollarlo. Los datos muestran que busca estabilidad, crecimiento y bienestar, algo que en realidad conecta con aspiraciones compartidas por profesionales de cualquier generación. El reto para las empresas pasa por responder a esas expectativas con mayor transparencia, coherencia y propuestas de valor creíbles", explica Silvia Martínez, People & Culture Director de Gi Group Holding.
Salario, crecimiento y clima laboral condicionan la permanencia
La disposición a cambiar de empresa refleja también qué elementos consideran prioritarios los jóvenes para construir su trayectoria. El 47,9% de los centennials madrileños cambiaría de compañía por un salario más competitivo, mientras que el 41,4% lo haría por mejores oportunidades de crecimiento profesional y el 35,2%, por una mayor estabilidad laboral.
En cambio, la posibilidad de teletrabajar o disponer de un modelo híbrido tiene un peso menor en esta decisión. Solo el 18,1% de los jóvenes madrileños señala la ausencia de estas opciones como motivo para cambiar de empresa, lo que convierte esta circunstancia en el factor menos determinante de los analizados.
Los elementos relacionados con la cultura y el liderazgo también adquieren relevancia. Uno de cada cuatro jóvenes madrileños abandonaría su empresa ante una cultura tóxica, una mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado.
La relación con la empresa, por tanto, parece depender cada vez más de la experiencia que ofrece la organización y de las oportunidades que proporciona para desarrollar una carrera profesional. Esta visión no implica, sin embargo, una ausencia de compromiso: el 35,2% de los jóvenes madrileños afirma que estaría dispuesto a renunciar a parte de su tiempo libre para progresar profesionalmente y el 34,7% aceptaría perder flexibilidad horaria.
El primer empleo llega a través de contactos y las expectativas chocan con la realidad
Pese al peso creciente de las plataformas digitales en la búsqueda de empleo, los contactos personales y familiares continúan siendo la principal vía de acceso al primer trabajo remunerado para la Generación Z. En la Comunidad de Madrid, el 22,1% de los jóvenes accedió a su primer empleo a través de esta vía, por delante de los portales de empleo y plataformas digitales (19,5%) y de las prácticas que posteriormente derivaron en contratación (15,2%).
El aterrizaje en el mercado laboral no siempre coincide, sin embargo, con las expectativas previas. En Madrid, un 13,2% de los jóvenes reconoce que no tenía una perspectiva clara sobre su futuro profesional antes de comenzar a trabajar. Otro 13,8% esperaba encontrar un empleo más compatible con su vida personal, mientras que un 13,5% esperaba una mayor estabilidad de la que finalmente encontró.
Esta distancia entre expectativas y realidad también se refleja en la percepción sobre la evolución profesional. El 64,4% de los jóvenes madrileños considera que su carrera progresa lentamente o que está estancada: un 41,8% afirma que avanza de forma lenta y un 22,6% se siente estancado. Solo un 12,9% de los jóvenes españoles considera que su trayectoria progresa rápidamente.
Aun así, las primeras experiencias laborales aportan aprendizajes que van más allá de la formación técnica. El trabajo en equipo (43%), la gestión de relaciones con clientes o usuarios (36,4%) y la capacidad de adaptación a entornos cambiantes (34,9%) se encuentran entre las principales competencias adquiridas durante esta etapa.
Para esta generación, además, el éxito profesional no se reduce al salario. Aunque un sueldo acorde con las responsabilidades es el principal indicador para el 47,6% de los jóvenes españoles, el 45,4% considera fundamental disponer de tiempo para su vida personal y el 44,6% sitúa la salud mental y el bienestar entre los elementos esenciales de una carrera exitosa. La estabilidad laboral alcanza el 45,8% y el propósito profesional, el 36,5%.
"Uno de los cambios más relevantes que observamos es que el éxito profesional ya no se mide únicamente en términos de salario o ascenso. La conciliación, la salud mental o la estabilidad han adquirido un peso similar en la toma de decisiones. Las organizaciones que comprendan esta evolución estarán mejor preparadas para atraer, comprometer y fidelizar el talento joven", destaca Silvia Martínez.

