ING estrena nueva sede, diseñada para el trabajo flexible

La compañía ING acaba de inaugurar su nueva sede corporativa, ubicada en Madrid y diseñada para acoger a los 1.400 empleados del banco. Con cerca de 35.000 m2, está preparada para su nueva política de flexibilidad horaria. 

Sede ING La nueva sede de ING abrió sus puertas el pasado 31 de agosto y cuenta con una superficie de 34.947 m2. El nuevo espacio está preparado para que los 1.400 profesionales del banco puedan desarrollar su trabajo de la mejor forma posible, y poder compaginarlo con un entorno de teletrabajo 100% libre, una medida que la compañía ha implantado recientemente.

De momento, dada la actual situación de pandemia, la prioridad para el banco es la salud y la seguridad de sus empleados, por lo que está previsto que los trabajadores empiecen a ir al nuevo edificio de manera escalonada. Serán los propios empleados los que, de forma voluntaria, elijan cuándo ir, siempre hasta un máximo de un 20% de la plantilla.

La nueva sede consta de dos edificios gemelos de seis y cinco plantas cada uno, diseñados para la flexibilidad con espacios abiertos y multifuncionales que facilitan las dinámicas que los distintos equipos tienen que seguir en la metodología agile. Dispone de más de 200 salas de reuniones de todos los tamaños que fomentan los entornos colaborativos, además de un auditorio con aforo para 150 personas y retransmisión en streaming.

También las llamadas áreas «silent», espacios libres de ruidos para fomentar la concentración; las áreas «recharge», seis zonas centrales -una por planta- preparadas para que los empleados puedan descansar y relacionarse con los compañeros de manera distendida; y las «Obeyas» o salas Agile, espacios de trabajo donde, de forma visual, se puede hacer seguimiento de los objetivos que tiene un equipo, los bloques funcionales en los que se está trabajando, y los KPIs que indican el nivel de consecución.

Un espacio diseñado para la sostenibilidad

Sede ING Además, la nueva sede de ING es respetuosa con el medio ambiente en su diseño y construcción, pero también por el tipo de energía que consume, por la eficiencia con la que lo hace, e, incluso, por el entorno en el que se envuelve y que conecta al empleado con el medio ambiente.

El edifico cuenta con la certificación LEED Platinum. Usa paneles termosolares para generar parte de la electricidad destinada al alumbrado -concretamente el 38%- y para calentar la totalidad del agua que se usa en el edificio. El 100% de la iluminación funciona con sistema led y dispone de sensores de presencia. Además, el edificio, que ha sido construido con materiales reciclados fabricados en España, cuenta con un sistema de recogida y reutilización del agua de lluvia que permite reducir el consumo de agua un 20%.

En su exterior, la nueva sede de ING está rodeada por zonas verdes con árboles y vegetación adaptada al clima de Madrid y, por tanto, de baja demanda de riego. Además, cuenta con un huerto urbano, que absorberá 558,48 kg de CO2 al año.