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30 Abr 2026
Bienestar
30 Mar 2026

Salud mental: factor clave de riesgo y productividad en las empresas

Desde EALDE Business School apuntan a que el origen del problema es cada vez más estructural y está vinculado a la organización del trabajo en entornos digitales e hiperconectados

La salud mental ha dejado de abordarse exclusivamente desde el bienestar individual para situarse en el centro de la gestión empresarial como un elemento crítico de productividad, control interno y continuidad operativa. Así lo advierten expertos en gestión de riesgos corporativos, que señalan la necesidad de un cambio de enfoque ante el aumento sostenido del estrés laboral. Desde EALDE Business School apuntan a que el origen del problema es cada vez más estructural y está vinculado a la organización del trabajo en entornos digitales e hiperconectados.

Sergi Simón, asesor académico de la escuela de negocio, subraya que “estrés, ansiedad y depresión suelen tratarse como problemas individuales, pero en realidad son tres manifestaciones de un mismo sistema de trabajo cada vez más acelerado, digital e hiperconectado”.

Los datos reflejan el alcance del fenómeno. Cerca del 29% de los trabajadores de la Unión Europea afirma sufrir estrés, ansiedad o depresión relacionados con el trabajo. A nivel global, la depresión y la ansiedad generan 12.000 millones de días de trabajo perdidos al año, con un impacto cercano a un billón de dólares en productividad.

Para los expertos, estas cifras evidencian que la salud mental ha adquirido materialidad económica en las organizaciones. “Cuando una parte relevante de la plantilla relaciona su estado mental con el trabajo, deja de ser un asunto personal y pasa a ser un riesgo operativo, ya que afecta a errores, absentismo, rotación de talento o reputación”, explica Simón.

Hiperconectividad y rediseño del trabajo

Uno de los factores determinantes es la difuminación de los límites entre vida personal y laboral. El teletrabajo, la mensajería corporativa y la disponibilidad constante están generando efectos acumulativos sobre la salud mental y el rendimiento.

En este contexto, los especialistas abogan por pasar de programas puntuales de bienestar a un enfoque basado en el diseño del trabajo y la gestión del riesgo organizativo. Variables como la carga de reuniones, la presión temporal o la desconexión digital pasan a ser elementos clave de control interno. “La desconexión digital o la gestión de la carga de trabajo no deberían verse como beneficios laborales, sino como mecanismos de control interno”, afirma Simón.

Asimismo, el papel del mindfulness también está evolucionando dentro de las organizaciones. “El mindfulness no es una práctica ‘new age’. En entornos de trabajo hiperconectados, es una herramienta de entrenamiento de la atención que puede ayudar a reducir errores y mejorar la calidad de las decisiones”, añade el experto.

Finalmente, Simón concluye que “la cuestión estratégica para las empresas ya no es si hablan de bienestar. Es si han convertido la salud mental en un sistema real de gestión y control antes de que el problema tenga impacto operativo”.