Solo el 12% de la formación en PRL en industria se aplica en el puesto de trabajo: claves para rediseñar el modelo
La eficacia de la formación en prevención de riesgos laborales (PRL) en el sector industrial sigue siendo uno de los grandes retos para las áreas de Recursos Humanos y Seguridad y Salud. Según datos recientes, el 88% de la formación impartida no llega a aplicarse en el puesto de trabajo, lo que limita su impacto real en la reducción de la siniestralidad.
En España, durante 2024 se registraron 647.000 accidentes laborales, con una incidencia especialmente relevante en la industria manufacturera, donde se alcanzan los 4.321 accidentes por cada 100.000 trabajadores. Este contexto cobra especial relevancia ante la proximidad del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que pone el foco en la necesidad de revisar los modelos de prevención más allá del cumplimiento normativo.
Uno de los factores clave detrás de esta baja eficacia es la conocida curva del olvido, que explica cómo el 50% de la información se pierde en una hora y hasta el 70% en el primer mes. Como consecuencia, solo un 12% de los trabajadores aplica los conocimientos adquiridos, evidenciando la desconexión entre formación y práctica real.
Ante este escenario, la compañía Vidext propone un cambio de enfoque: evolucionar desde formaciones puntuales hacia un aprendizaje continuo, práctico y medible, adaptado a la realidad operativa de cada planta.
De cursos puntuales a aprendizaje continuo
El primer paso para rediseñar la formación en PRL pasa por auditar los contenidos existentes. En muchas organizaciones, estos materiales se han acumulado con el tiempo en formatos poco actualizados y sin trazabilidad, dificultando tanto su seguimiento como su efectividad.
A partir de este diagnóstico, el siguiente paso es transformar los contenidos extensos en formatos más accionables. El uso del microlearning —con módulos breves de entre 3 y 7 minutos centrados en tareas concretas— permite mejorar la retención y facilitar la aplicación práctica en el día a día.
Trazabilidad y estandarización, claves para la gestión del riesgo
Otro de los desafíos identificados es la falta de homogeneidad en la formación entre centros, turnos o países. La implantación de plataformas digitales permite estandarizar los contenidos y garantizar la trazabilidad, facilitando a las organizaciones conocer qué empleados han recibido formación, cuándo y con qué resultados.
Refuerzo continuo frente a la pérdida de conocimiento
Finalmente, el rediseño de la formación en PRL debe incorporar mecanismos de refuerzo periódico para combatir la pérdida de conocimiento. La introducción de recordatorios en formato vídeo o píldoras formativas vinculadas a riesgos concretos permite mantener la atención sobre la seguridad y reforzar la cultura preventiva.
“La prevención no falla por falta de normas ni de contenidos, falla cuando la formación no se recuerda ni se aplica en el momento de riesgo. Rediseñar la prevención de riesgos laborales significa pasar de sesiones puntuales a un aprendizaje continuo, práctico y medible, capaz de acompañar al trabajador en su día a día y de generar una cultura de seguridad real y sostenible en la industria”, afirma Jon Enriquez, CEO y cofundador de Vidext.

