Cómo construir una Propuesta de Valor al Empleado poderosa: pautas para enamorar al talento

En 1997, la consultora McKinsey puso nombre a un fenómeno que llevaba ya un tiempo produciéndose en las empresas: “La guerra por el talento”. En esa primera aproximación a este recién descubierto fenómeno, no sólo trataron de explicar una realidad evidente en aquellos momentos, sino que, además, intentaban dar respuesta a dos preguntas clave: ¿Por qué alguien realmente bueno querría trabajar en tu empresa? Y ¿qué vas a hacer para que se queden en tu organización algo más que unos pocos años? 

Por Isabel Iglesias, Experta en Dirección y Gestión de RRHH.

Isabel IglesiasY la respuesta no podría ser más sencilla y a la vez complicada, porque es la piedra angular sobre la que deberían apoyarse las estrategias que las organizaciones desarrollan y llevan a cabo para atraer y fidelizar talento: la Propuesta de Valor al Empleado (PVE).

Durante años, las empresas han mirado de reojo al talento. Muchas hablaban de lo importante que era para las organizaciones, pero pocas hacían algo pensando precisamente en aquellas personas a las que supuestamente querían atraer y fidelizar. Así, las estrategias para conseguir este objetivo han sido casi inexistentes durante mucho tiempo, o, en el mejor de los casos, se basaban simplemente en elementos económicos que un buen día dejaron de funcionar y de cumplir con esa misión de atracción y fidelización de talento, sin que la empresa supiese muy bien por qué. Y es ahí precisamente donde encontramos una de las primeras cuestiones más relevantes relacionadas con el talento: El talento elige dónde, cómo y con quién quiere trabajar.

Si las empresas quieren que las elijan necesitarán esforzarse algo más de lo que lo han hecho hasta ahora y empezar a ofrecer de verdad una Propuesta de Valor al Empleado que ponga en el centro a la persona.

La PVE: la piedra angular de las estrategias de las empresas para atraer y fidelizar talento

Aunque el concepto de Propuesta de Valor al Empleado apareció hace algo más de dos décadas, resulta llamativo encontrarnos con una gran confusión en torno a esta idea en una gran parte de las organizaciones. Sólo tenemos que dar un pequeño repaso por las diferentes ofertas de empleo publicadas para ver cómo el apartado relativo a lo que las empresas ofrecen es prácticamente inexistente, o sin ningún tipo de atractivo para el potencial candidato/a en el mejor de los casos. En el peor, termina siendo una colección de ofrecimientos básicos y con escaso valor, entre los que no es infrecuente encontrarnos a día de hoy aspectos como “contrato de trabajo y alta en Seguridad Social”.

(El artículo completo se puede leer en ESTE ENLACE del número 2 de la revista Factor Humano)